sábado, 9 de agosto de 2008

BOLIVIA.

¿Está Evo en peligro? Antes del referéndum revocatorio del 10 de Agosto.
Mis impresiones sobre Bolivia

MICHEL COLLON

Bolivia ha cambiado. Asisto a una gran recepción en la Paz organizada por el embajador de Cuba. Mojitos, bufé y bailes. ¿Dónde estamos? En la sala de fiestas.... del ejército boliviano. ¡Si!, aquel ejército que asesinó al Che.
Bolivia ha cambiado, pero no todo el mundo le desea lo mejor. He venido in situ para informarme junto a otros intelectuales progresistas de distintos países: Frei Betto, Ernesto Cardenal, Ramsey Clark, François Houtart, Luis Britto García, Pascual Serrano... Unas jornadas de encuentros e intercambios con intelectuales, artistas y representantes de las comunidades indígenas de toda Bolivia.
Nos encontramos en un momento crítico. Los partidos de derechas tratan de provocar el separatismo, a fin de obtener la separación de las regiones ricas del este. Para desarticular esta maniobra, el presidente Evo Morales, a medio camino de su mandato, ha lanzado un referéndum revocatorio, una especie de voto de confianza. Ahora, no sólo vuelve a poner su mandato en juego, sino también el de todos los prefectos, incluídos aquellos Departamentos en los que gobierna la oposición. Ahora son estos líderes de derechas los que tratan de sabotear el referéndum. Se temen incidentes...

Veremos quién está detrás de estos incidentes, qué papel juegan aquí los Estados Unidos, la CIA, así como un muy curioso embajador y, también, Europa...

Uno de cada cuatro bolivianos debe emigrar
Fuertes sensaciones. En primer lugar, a nivel físico. La Paz se encuentra a 3.600 metros de altitud. Su aeropuerto está a 4.000 metros. Al llegar, por la noche, faltos de oxígeno, nos sentimos a punto del desmayo. Los jóvenes que nos reciben, muy previsores, se ocupan de nuestro equipaje y nos dejan un tiempo para recuperarnos. El primer día se dedicará al reposo, a la aclimatación. Cortos paseos a paso lento en una de las más bellas capitales del mundo. Imagine una gran depresión rodeada de las grandiosas montañas Huayna Potosí (6.094 m) y Nevado Illimani (6.460 m), no muy lejos del laco Titicaca, el lago navegable más elevado del mundo. Aquí el agua hierve a 80º y todas las calles están en pendiente.
Lo que sorprende en La Paz, al menos en invierno, es la suavidad del clima, fresco y soleado. Y la dulzura de sus habitantes. En cada lugar nos reciben muy amablemente, con una especial serenidad. Las Indígenas llevan trajes pesados con espléndidos mantones estampados. Así como curiosos sombreros « bola » negros, marrones o grises. A veces, también transportan cargas impresionantes. Los Indígenas representan dos tercios de la población.

La importancia de las comunidades indígenas
¿"Un Indio presidente? La oligarquía blanca, racista, todavía no lo acepta. », nos confía Evo. En realidad, comencé a comprender toda la riqueza de esta herencia india visitando con amigos bolivianos Tiwanaku, la capital de un antiguo imperio Inca...
Estamos sobre una muy alta meseta del Altiplano, cercado de montañas. Aquí, los indios viven, en condiciones difíciles, de agricultura y ganadería. Ni una nube en el cielo, un aire increíblemente puro, se siente aún el frío de la noche.
Tiwanaku fue una ciudad inmensa, su descubrimiento apenas comienza. Un centenar de indios de la región están ocupados a restaurar el templo, una enorme pirámide en terrazas. Era una civilización muy avanzada que construía sus edificios basándose en un conocimiento fundado en la astronomía. Habían creado una industria metalúrgica y textil. Cultivaban más de doscientas clases diferentes de maíz y cuatrocientas clases de patatas. Entre ellas una especie que podía congelarse y seguir siendo comestible hasta diez años después. El sistema de riego era muy perfeccionado con una inclinación muy precisa para que las piedras calentaran el agua y le impidieran congelarse. Sistema tan perfeccionado, que hoy, el Ministerio de Agricultura va a reutilizarlo para desarrollar la agricultura en terrazas. El agua es escasa y, aquí, un tesoro.
Un viejo Indio ejecuta con nuestro pequeño grupo una ceremonia ritual, una clase de sacrificio de pequeños objetos simbólicos, para celebrar la comunión con el Cosmos y realizar los deseos que solicitamos. Emoción.
No se trata aquí de glorificar el pasado por el pasado, sino de preservar la memoria y los valores para integrarlos a la nueva sociedad. Un periodista boliviano nos explica la importancia que adquiere aquí la comunidad: "Es un fuerte elemento para Bolivia. Mire, según las estadísticas internacionales, el campesino boliviano tiene una renta media de cincuenta dólares al año. ¡Podríamos decir que está muerto! Salvo si se comprende que la economía comunitaria es la base de nuestra vida aquí. »

Resumidamente, una herencia preciosa que no se puede perder.

La suerte de los bolivianos cuando emigran...
También fuertes sensaciones en relación con la realidad social de este país. A La Paz, las clases altas viven en la parte baja de la ciudad, a 3.000 metros, donde se respira más fácilmente. Sin embargo, las clases bajas viven en El Alto, a 4.000 metros de altura. Pequeños comercios, pequeños artesanos, un poco de ganado en las mesetas altas.... En realidad, una economía bastante limitada.
Siendo el segundo país más pobre de América Latina, Bolivia ha sufrido la emigración de uno de cada cuatro de sus hijos. ¿Por qué? Durante varios siglos, esta tierra fue una colonia española. Durante ese periodo, se llevaron todos los beneficios derivados de las riquezas mineras, extraídas sobre la base de un trabajo inhumano en condiciones de semi-esclavitud. Durante muchos años, su gas y petróleo sólo beneficiaron a un puñado de ricos y algunas multinacionales, sobretodo, europeas. El Norte volvió a saquear al Sur. Sólo dejando miseria tras su paso.
Y los conflictos. Evo Morales, Presidente desde hace dos años y medio, no ha caído del cielo; es el fruto de numerosos años de resistencia obreras y campesinas. Las comunidades indígenas siempre fueron explotadas, discriminadas y despreciadas por la élite blanca y racista, asociada con los EEUU y Europa.
De ahí proviene la pobreza y el subdesarrollo. Pero cuando los bolivianos, para sobrevivir, van a trabajar a Europa, esta les trata como criminales y los encarcela. ¡Incluso a los niños! Evo Morales a osado denunciar la « Directiva de la Vergüenza » que permitirá a todos los países europeos encarcelar hasta dieciocho meses a estos delincuentes, perdón : inmigrantes.
Justo, antes de realizar este viaje, me he encontrado en Bruselas a unos trabajadores inmigrantes latinos. Desde hacía varios meses luchaban para obtener sus papeles, es decir, sus derechos y su dignidad. Frente a unos ministros completamente sordos, se vieron obligados a poner sus vidas en peligro: huelga de hambre, escalada de grúas de gran altura... En reconocimiento de la carta que Evo Morales presentó a la U.E., me pidieron transmitir su agradecimiento al presidente boliviano. Se lo transmití.
En realidad, cuando nos encontramos aquí, cuando constatamos la pobreza, los salarios irrisorios, la falta de industria, nos damos cuenta de la razón por la que muchos bolivianos se ven obligados a emigrar. Pero, sin ir tan lejos, también comprendemos la hipocresía de Europa, que tiene gran parte de responsabilidad en esta emigración. Más adelante volveremos sobre este aspecto...

¿Qué ha transformado Evo?
Veamos, en primer lugar, lo que ha realizado Evo en dos años y medio... Nacionalizó el petróleo y el gas. ¿Quieren saber por qué, en nuestros medios de comunicación, se dice cosas buenas del Presidente colombiano Uribe y malas de Evo Morales? Muy simple. El primero hizo pasar los impuestos sobre las multinacionales de 14% a 0,4%. Para facilitar la instalación de estas multinacionales, sus paramilitares expulsaron de sus tierras cuatro millones de campesinos. El segundo se atrevió a devolver a la nación boliviana las riquezas que le pertenecían a fin de combatir la pobreza.
Al nacionalizar los hidrocarburos, Evo multiplicó por cinco las rentas del Estado y dedicó los recursos de aliviar los males más urgentes: analfabetismo en una disminución del 80%, vuelta a la escuela de una parte de los niños que trabajaban en la calle, creación de escuelas en las lenguas indias aymara y quechua (veinte mil diplomados), asistencia sanitaria gratuita inmediata para la mitad de los Bolivianos, pensión Dignidad para los mayores de 60 años, crédito a cero por ciento para productos como el maíz, el trigo, la soja y el arroz. Gracias a la ayuda de Venezuela, se ofrecieron seis mil ordenadores, sobre todo a escuelas. Gracias a la ayuda de Cuba, se operó a doscientas sesenta mil personas de los ojos, que en otros países de América Latina, quedarían condenados a la ceguera por ser pobres.
Además las inversiones públicas aumentaron, permitiendo desarrollar la economía. Bolivia colmó su déficit fiscal, reembolsado la mitad de su deuda exterior (de 5 a 2,2 mil millones de dólares), reconstituyó una pequeña reserva financiera, multiplicando por cuatro el empleo en las minas y la metalurgia, duplicando la producción y las rentas de estas industrias. El PIB industrial pasó de 4,1 a 7,1 mil millones de dólares en tres años. Se distribuyeron mil tractores a campesinos. Se construyeron nuevas carreteras.
En resumen, Bolivia avanza. No lo bastante rápido, dicen algunos para los que Evo no es bastante duro contra la derecha y los grandes propietarios. Es un debate que debe llevarse entre los que viven allí y pueden apreciar la situación, sus posibilidades, sus peligros. Sabiendo que no basta con decir "Allí tienen que hacer tal o cuál..." para sacar un país de la pobreza y la dependencia. Sabiendo que es necesario tener en cuenta la relación de fuerzas con la derecha que se agita mucho y sabotea. Teniendo en cuenta el ejército (¿Todos sus jefes serán honestos hasta el final?).
Otro factor negativo: "La Justicia permanece completamente corrompida", me confió... el más alto magistrado de La Paz. "Es una vieja casta que se protege y protege los intereses de los ricos. Es un verdadero negocio. Con todo, amenazamos de revocación inmediata a todo juez que sea sorprendido en flagrante delito. Pero es un combate difícil. »
Y precisamente, cuando me encontraba allí, la Justicia ayudaba descaradamente a la derecha intentando impedir mediante una batalla jurídica la realización del referéndum. Pero hay un peligro mayor que la Justicia...
Detrás de la derecha, los Estados Unidos preparan una guerra civil
Es el nuevo truco de los Estados Unidos. Resultando incapaz de ganar una guerra de ocupación territorial, Washington recurre a la guerra indirecta, la guerra por intermediarios. Actualmente, su estrategia es intentar causar una guerra civil en Bolivia. Para eso, las provincias controladas por la derecha y que contienen las grandes propiedades agrícolas vinculadas a las multinacionales así como la mayoría de las reservas de gas y petróleo, estas provincias multiplican las provocaciones para preparar una secesión.
Personalmente estudiando la acción secreta de las grandes potencias para hacer estallar Yugoslavia,[1] desee llamar la atención de los bolivianos, en algunas entrevistas: en la actualidad, Washington esta preparando la transformación de su país en una nueva Yugoslavia.
Aquí tiene los ingredientes de su acción: 1. Inversiones masivas de la CIA. 2. Un embajador especializado en la desestabilización. 3. Fascistas con experiencia. Con estos ingredientes, puede preparar un golpe de Estado o una guerra civil. O los dos.
Primer ingrediente. Como en Venezuela, la CIA invierte mucho en Bolivia. A través de sus mamparas habituales: USAID, Nacional Endowment for Democracy, Instituto Republicano Internacional, etc. Se subvenciona a las organizaciones de la derecha separatista de forma abundante. El USAID, por ejemplo, financió a Juan Carlos Orenda, consejero del Comité cívico de Santa Cruz de extrema derecha y autor de un plan que preveía la división de esta provincia.
Pero también de las organizaciones más discretas encargadas de sembrar la confusión y preparar una propaganda anti-Evo. En la universidad San Simón de Cochabamba, la Fundación del Milenio recibió 155.000 dólares para criticar la nacionalización del gas y defender el neoliberalismo. Trece jóvenes dirigentes bolivianos de derecha fueron invitados a seguir formaciones en Washington: 110.000 dólares. En los barrios populares de El Alto, USAID pone en marcha programas para "reducir las tensiones en las zonas propensas a conflictos sociales". Léase: desacreditar la organización social de izquierda.
En total, se pagaron varios millones de dólares a todas clase de organizaciones, entre las que se contaban grupos estudiantes, periodistas, políticos, magistrados, intelectuales, hombres de negocios. El partido popular español, en torno a José María Aznar, participa en las maniobras.
Segundo ingrediente. ¿De dónde viene Philip Goldberg, el actual embajador de Estados Unidos en Bolivia? De Yugoslavia. Dónde acumuló una rica experiencia sobre la manera de hacer estallar un país. De 94 a 96, trabajó en Bosnia para el embajador Richard Holbrooke, uno de los estrategas en la desintegración. Luego, fomentó los desordenes en Kosovo y la escisión entre Serbia y Montenegro. Un experto, como se le llama... Y no inactivo.
Como lo dice el periodista argentino Roberto Bardini: "El 28 de junio pasado fue detenida en el aeropuerto de La Paz la estadounidense Donna Thi, de 20 años y proveniente de Miami, por intentar ingresar con 500 cartuchos calibre 45 que había declarado en la aduana como "queso". En la terminal aérea la esperaba la esposa del coronel James Campbell, jefe del grupo militar de la embajada de Estados Unidos en Bolivia. El representante diplomático norteamericano, Philip Goldberg, intervino inmediatamente para gestionar la libertad de la mujer y declaró que se trataba de "un error inocente". La munición, dijo el funcionario, estaba destinada para "deporte y entrenamiento". En marzo de 2006, otro ciudadano estadounidense, Triston Jay Amero, alias Lestat Claudius, un Californiano de 25 años, portador de quince documentos de identidad diferentes, hizo estallar trescientos kilos de dinamita en dos hoteles de La Paz. »[2]
¿Por qué se exportó a Goldberg de los Balcanes a Bolivia? Para transformar, estoy seguro, este país en una nueva Yugoslavia. El separatismo es un método favorecido por los Estados Unidos para reanudar el control de riquezas naturales o regiones estratégicas cuando los Gobiernos se muestran demasiado independientes, demasiado resistentes a las multinacionales.
Tercer ingrediente. Fascistas con experiencia. En Bolivia, Goldberg sostuvo abiertamente y colaboró con hombres de negocios croatas a la cabeza de la secesión. Especialmente, Branko Marinkovic, miembro de la Federación de los empresarios libres de Santa Cruz (provincia secesionista). Enorme propietario de tierras, Marinkovic extrae también las cuerdas de Transporte de Hidrocarburos Transredes (que trabaja para Shell). Administra los seis mil kilómetros de tuberías de gas y petróleo que conducen a Chile, Brasil y Argentina.
¿Y cuándo esta gente ha venido de Croacia? Es necesario recordar que, durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler instaló una Gran Croacia fascista donde sus colaboradores, los Oustachis, crearon los campos de exterminio (incluido el especialmente para niños!), perpetrando un genocidio horrible contra los Serbios, los judíos y los gitanos.[3] Tras su derrota, la Iglesia croata y el Vaticano organizaron, los Ratlines, zonas de fuga de los criminales fascistas croatas (y de Klaus Barbie). De Croacia a Austria, luego a Roma. Y de allí hacia Argentina, Bolivia o los Estados Unidos. [4]
Estableciendo que Franjo Tudjman y los dirigentes de la "nueva" Croacia, nacida en 1991, rehabilitaron a los antiguos criminales croatas de la Segunda Guerra Mundial, quisiera saber si el Sr. Marinkovic rechaza todo este pasado o si, simplemente, emplea los mismos métodos allí donde se encuentra ahora. En cuanto a los Estados Unidos, se sabe que recuperaron y reciclaron cantidad de criminales y espías nazis de la Segunda Guerra Mundial. Las redes, eso siempre sirve.
Lo que se oculta detrás el separatismo
Aquí, todos los ingredientes están listos para hacer estallar Bolivia... Los dólares de la CIA, más los expertos en la provocación de guerras civiles, más los fascistas reciclados en businessmen. Una guerra civil que serviría bien los intereses de las multinacionales, pero que la opinión internacional debe absolutamente impedir. Los propios bolivianos tienen el derecho a decidir de su suerte. Sin la CIA.
Ya que una secesión sólo serviría a la élite. El escritor brasileño Emir Sader acaba de escribir muy precisamente: "Una de las nuevas modalidades que asume el racismo hoy día es el separatismo, forma de intentar delimitar territorios de la raza blanca, apropiándose privadamente de riquezas que pertenecen a la nación y a su pueblo. Ya conocíamos esos intentos bajo la forma de barrios ricos que buscan definirse como alcaldías propias, para que los impuestos que son obligados a pagar por una parte -la que pueden encubrir - de sus inmensas riquezas se queden para aumentar los beneficios de sus barrios atrincherados, detrás de los cuales buscan aislar y defender -con seguridad privada, desde luego - sus formas privilegiadas de vida.". (...) El referendo separatista es expresión oligárquica, racista y económica porque quieren seguir usufructuando de las riquezas de Santa Cruz para su propio beneficio y porque los oligarcas quieren, además, impedir que el gobierno de Evo Morales continúe con el proceso de reforma agraria y que se extienda por todo el país. »[5]
Esa autonomía, en efecto, quiere decir que los Blancos ricos que controlaron Bolivia desde siempre, se niegan a ser controlados por la mayoría, no blanca, del Oeste. Cuando se habla de autonomía, Evo Morales responde: "Hablemos de autonomía, no para la oligarquía, sino para los pueblos que permanentemente luchamos. Estos grupos (separatistas) eternamente han estado en el Palacio y que perdieron sus privilegios, han gobernado y permitieron que se saqueara nuestro país, nuestros recursos naturales, así como la privatización de empresas, incluidos recursos básicos y ahora plantean este sistema que demuestra su verdadero interés: el control económico".

Pero no sólo son los Estados Unidos que hostigan a Bolivia...
La hipocresía de Europa: ¿quién provoca « toda la miseria del mundo »?
Persiguiendo a los sin-papeles, Europa se defiende presentando el argumento « No podemos acoger a toda la miseria del mundo ». ¿A no? Pero, si en realidad, esta miseria, ¡son ustedes quienes la ha creado! ¡Sus Carlos V, sus Luís XIV, sus Elizabeth I, sus Leopoldo II y otros grandes colonizadores que masacraron a estos « salvajes » para robar sus riquezas! Y hasta el día de hoy, sus empresas mineras, agrícolas y de otra índole, no han cesado de apropiarse de las materias primas sin pagarlas, deformando la economía y bloqueando el desarrollo local. ¿No será Europa la que tiene una Deuda que reembolsar al Sur
¿Sólo en el pasado? En los medios de comunicación, los responsables europeos suelen afirmar que, hoy en día, desean el desarrollo de América latina y del tercer mundo...
« Totalmente falso », me confía Pablo indignado. Pablo representa a Bolivia en las negociaciones comerciales entre América latina y la Unión Europea: « Bolivia siempre le manifestó a la Unión Europea que no negociaría un Tratado de Libre Comercio en el marco del Acuerdo de Asociación CAN UE. En el periodo previo al inicio de las negociaciones aclaramos nuestros puntos de diferencia sobre Servicios, Inversiones, Propiedad Intelectual y Compras publicas. La Comisión Europea nos dijo que durante la negociación negociaríamos estos puntos. Que ellos a diferencia de "otros" no iban a imponer un formato único. Sin embargo, en la reunión que sostuvimos con Peter Mandelson, Comisario de la Dirección de Comercio de la Comisión Europea, en el marco de la cumbre ALC-UE en Lima, nos dijo de forma tajante e imperativa: "esto es un Tratado de Libre Comercio, o lo aceptan o quedan fuera de la negociación". Personalmente le respondí que no nos auto excluríamos y que nosotros seguiríamos hasta el final defendiendo nuestros puntos de vista ya que por ejemplo, no compartimos su propuesta de bajar a nuestros aranceles para casi todos nuestros productos, porque Bolivia tiene muchas industrias que debe desarrollar como las del acero, el plástico y el papel que necesitan de mecanismos de protección arancelaria de la misma forma que lo tuvieron las industrias nacientes de Europa en su momento. »
En efecto, Europa se muestra totalmente dominante y arrogante. Pretende imponer a todos los países de América latina y del Caribe el cese de las subvenciones que podrían permitir el desarrollo de los productos locales, la supresión de los derechos de aduanas a las importaciones (¡pero rechaza hacer lo mismo en su propio territorio!), la supresión de todos los límites para las exportaciones europeas (que rechazan el revés), la transferencia sin límites de la mano de obra europea calificada, la modificación de todas las leyes de protección de las economías locales.
Además, la privatización de todos los servicios, bienes y empresas de los Estados. Ya en el año 2000, 46% de las 500 mayores empresas de América Latina y del Caribe, eran extranjeras.
Por otra parte, la U.E. pretende imponer patentes sobre lo vivo (Bolivia goza de una biodiversidad muy codiciada por las multinacionales químicas y farmacéuticas). Pero lo vivo, y también el agua, ¿no son bienes esenciales para la supervivencia? ¿No son un patrimonio que debería permanecer en manos de aquellos que siempre lo han protegido y utilizado de buena fe?
En definitiva, la U.E. quiere imponer Tratados totalmente desequilibrados que matarán a las empresas bolivianas. Todo lo que busca, es que las empresas europeas puedan invadir libremente los mercados. Entonces arruinar estos países, el origen de la emigración. ¿Un sistema absurdo, no?
¿Quién escoge la inmigración y porqué?
He mencionado que Europa expulsaba los emigrantes latinos. No es exacto. No trata a todos los inmigrantes del mismo modo.
Por una parte, la patronal europea importa los mejores cerebros del tercer mundo, así como los ingenieros calificados. Mal pagados para aumentar los beneficios de las sociedades. Es lo que Sarkozy y otros denominan « inmigración selectiva ». El dueño selecciona los que tendrán la suerte de trabajar para él. Pero esta fuga de cerebros priva al tercer mundo de los profesionales que ha formado (a gran coste) y que son necesarios para su desarrollo. Otra forma de saqueo.
Por otra parte, Europa también acoge a inmigrantes no calificados. Dejándolos sin papeles, y por tanto, sin derechos, les obliga a vivir con miedo, a aceptar salarios y condiciones de trabajo que constituyen un retroceso social. Es un buen método para dividir y presionar a los otros trabajadores. Así es como se construye la « competitividad » de esta virtuosa Europa. La forma de tratar los sin-papeles no se conoce como un error, sino de uno de los métodos esenciales de un sistema egoísta y explotador.
En resumen, Europa ha saqueado a América Latina y continúa haciéndolo. Le impide alimentar a sus hijos. Pero cuando estos se ven forzados a emigrar, los encarcela. Y, además, se atreve a ofrece lecciones de democracia y moralidad al resto del mundo.
Ha llegado la hora
No pude permanecer mucho tiempo en Bolivia, pero este pueblo me impresionó profundamente. Recuerdo los millares de manifestantes que descendían, ese domingo, hacia el centro de La Paz, en microbús, coches o taxis abarrotados, Indios y Blancos, del más claro al más oscuro.
Con esa calma asombrosa, que les caracteriza y con mucho menos ruido que en cualquier manifestación del mundo. Con una determinación simple y noble. Y en sus ojos, una evidencia: ha llegado la hora de poner fin a siglos de humillaciones, ha llegado la hora de la dignidad para todos, ha llegado la hora de hacer desaparecer la miseria.
Y recordaba a estos amigos sin papeles de Bruselas, manifestante ellos también por su futuro y su dignidad. El problema es obviamente el mismo, en Bruselas y en La Paz: ¿a quiénes deben servir las riquezas de un país? Y si este problema no se soluciona en La Paz, millones de personas sin papeles seguirán golpeando las puertas de Europa.
¿Y mañana?
¿Cómo esto evolucionará? Para el 10 de agosto, un instituto de sondeos Pro USA anuncia la victoria de Evo por 60%. Como la mayoría de mis interlocutores en La Paz. Algunos temían, por el contrario, la influencia del problema de la inflación y el encarecimiento de la vida. Otros temen que la derecha lance provocaciones violentas para impedir el referéndum.

Como sea, el referéndum solucionará nada, ni en un sentido, ni en otro. Evo Morales estará todavía ante el mismo problema: el Gobierno es de izquierda, pero no controla la economía del país, ni los medios de comunicación (en manos de los grandes propietarios y de la multinacional española Prisa), ni las universidades, ni la Iglesia que está al lado de los ricos, como siempre en este continente. No se puede hacer todo en dos años y medio. Pero, para avanzar, Evo deberá conseguir movilizar más las masas populares. Su única fuerza.

En cualquier caso, después del referéndum, la pregunta seguirá siendo la misma: ¿las riquezas del país deben servir para enriquecer a los ricos y a las multinacionales o para desarrollar el país y para superar la pobreza?

Para cortar esta cuestión a su ventaja, los Estados Unidos están listos a todo. ¿Y el movimiento progresista internacional? ¿Cómo reaccionará contra la desinformación y la preparación de una guerra civil?

La respuesta depende de todos nosotros.

Michel Collon
La Paz - Bruselas
Agosto de 2008

Traducido por Patricia Parga-Vega y Mila Marcos para Investig'Action
Disponible también en francés y en inglés :

[1] Prueba-medio de comunicación Yugoslavia y Kosovo, http://www.michelcollon.info/archives_testm.php
[2] Roberto Bardini, el embajador de la secesión, traducción francesa vuelta a ver B.I., nº 133, junio de 2008.
[3] Michel Collon, El juego de la mentira, Hiru, Hondarribia, 1999, p. 184
[4] Operación Ratlines, documental de David Young amargo Chanel 4 TVES, 1991. Citado en El Juego de la mentira, p. 194.
[5] CEPRID, la CIA allí la oligarquía en contubernio contradijo a Bolivia, ww.nodo50.org/ceprid/spip.php?article169

jueves, 7 de agosto de 2008

HOY 8 DE AGOSTO RECORDAMOS EL NATALICIO DEL GENERAL EMILIANO ZAPATA SALAZAR.

ESA MIRADA DE INCORRUPTIBLE...

LA FIRMA DE ZAPATA EN CARTA ENVIADA A OTILIO MONTAÑO.


"TIERRA Y LIBERTAD"

Emiliano Zapata Salazar - 1879-1919, el Caudillo del sur, fue uno de los líderes militares más importantes durante la Revolución Mexicana.

Emiliano Zapata Salazar nació en San Miguel Anenecuilco, municipio de Ayala, en el estado de Morelos, el día 8 de agosto de 1879. Fue hijo de Gabriel Zapata y de Cleofas Salazar, y formó parte de una típica familia campesina.

La familia
El general Emiliano Zapata tuvo tres hijos reconocidos: Nicolás, Diego y Mateo Emiliano.A Ana María, no la reconocen del todo.

Diego, Emiliano y Eufemio son los hijos reconocidos de Nicolás Zapata, primogénito del general, quienes hoy, en conjunto, cuentan con menos de 10 hectáreas en las que siembran caña. Se enfrentan a la “envidia de la gente” por su apellido, pero ninguno ha tenido beneficios por su linaje.
Los tres son la última generación de la familia que de algún modo han trabajado y luchado por tierra. Zapata ya no vive, y ellos, distantes, ven cómo se hacen homenajes y discursos en honor a su abuelo, como los que habrá hoy.

A 89 años del asesinato de El caudillo del sur, las injusticias en el campo son las mismas que motivaron al morelense a alzarse en armas a principios del siglo XX. Es más, Eufemio, de 60 años, ve cómo poco a poco la tierra donde su abuelo nació se va convirtiendo en área urbana y los ejidatarios se contentan con unos cuantos pesos. “Mañana no tienen ni campo ni dinero”, lamenta.

Él mismo pregunta: “¿Qué hacemos con este apellido?” Porque tanto para él como para Emiliano ha habido un “maluso” de Zapata.“Ahora resulta que todos son hijos de Zapata”, expresa Emiliano con risa desganada y coraje.


Otra versión sobre la vida y los descendientes de Zapata Salazar la encontremos con este autor, Mario Gill de 1952, apenas a 33 años de su muerte. Contiene interesantes datos sobre todo del hijo malportado Nicolás.
"Zapata no ha muerto", que se extendió por todo Morelos entre los campesinos, significando con él que el caudillo seguía viviendo en sus corazones y que su causa no había muerto con él, adquirió luego una forma más concreta: Se dijo que Zapata tuvo el presentimiento de la traición de Guajardo, que por ello no asistió a la cita en Chinameca, aquel negro día de abril de 1919, y que en su lugar acudió un joven zapatista que se le parecía extraordinariamente. La ingenua versión tuvo que ser reforzada con la supuesta afirmación de algunas de las personas que conocieron íntimamente a Zapata. Éste -dijeron- tenía en el pecho una marca parecida a una manita, y esa huella no se encontró en el cadáver.
Este sentimiento, generalizado a raíz de la muerte del líder, se fué desvaneciendo poco a poco, pero ha resurgido con vigor en los últimos tiempos. La explicación es muy sencilla: la causa zapatista cobra cada día mayor actualidad. La condición del campesino en muchas regiones de México, con sus naturales variantes, se parece mucho a la que guardaban antes de la Revolución. Dos millones de campesinos esperan todavía los beneficios de la reforma agraria. Nuevas generaciones de ejidatarios, "con derechos agrarios a salvo", pero sin tierra, arrancan a la miserable parcela del padre el sustento para una nueva familia. Al amparo de los certificados de inafectabilidad, pródigamente expedidos, surgen nuevos latilundios disfrazados de haciendas ganaderas. Las nuevas tierras abiertas al cultivo gracias a las costosas obras de irrigación, realizadas con el dinero del pueblo, son acaparadas por ese grupo cada vez más numeroso de millonarios y amigos de los amigos de los millonarios, a quienes el humor popular ha bautizado con el apodo de "agricultores nylon" porque cultivan la tierra a control remoto desde los elegantes cafés de Madero y de la avenida Juárez.
El genio diabólico de algunos políticos ha convertido al campesino mexicano en verdadero esclavo del Estado, un esclavo sometido a través de las Ligas de Comunidades Agrarias, de los comisariados ejidales -instituciones oficiales y sin independencia-, de la caprichosa actuación del Banco de Crédito Ejidal, de la CEIMSA, del control de precios y de la producción, etc. Nuevas y más refinadas formas de explotación (el ejemplo típico de esta moderna esclavitud del campesino mexicano se encuentra en Nayarit) han hecho la vida imposible en su patria a los trabajadores del campo, que -del mal el menos- han preferido la esclavitud dorada del "bracerismo" en los campos agrícolas (o de concentración) de Estados Unidos. La fuga incontenible de "espaldas mojadas" es la más dramática revelación de la crisis rural por que atraviesa el país, y del fracaso, traición o abandono de los postulados esenciales de la Revolución mexicana.

El ideal de Zapata ha reverdecido. El grito "Tierra y libertad" encuentra nuevas resonancias en los pechos campesinos. El zapatismo se actualiza. Hoy, como ayer, Anenecuilco -cuna de Emiliano Zapata y del moderno movimiento agrario mexicano- da la tónica en esta nueva cruzada campesina. El culto a Zapata se reaviva en aquel trágico pueblecillo que no llega al medio millar de habitantes. La presencia del caudillo se palpa en el acento grave de las gentes cuando hablan del jefe, del general o de Miliano, como si Zapata anduviera todavía allí, por los cerros cercanos.
Lo más trágico y paradójico en la serie de desgracias seculares de Anenecuilco es tener que luchar ahora en defensa de sus tierras y sus derechos en contra -amarga experiencia- del hijo mayor de su jefe tan querido y respetado. Nicolás Zapata, convertido por los políticos oportunistas en bandera demagógica de alquiler, niega con sus hechos a su padre, pero no ha podido escapar al sino histórico de su progenitor: incitar a su pueblo a la lucha por la tierra. Los abusos de los hacendados porfiristas prepararon el clima propicio al estallido revolucionario de 1911. Nicolás Zapata, con sus actos dignos de un cacique porfiriano, provoca hoy una reacción parecida, pero sus abusos producen un impacto más doloroso por provenir de un vástago del amado caudillo. Los atropellos de Nicolás han hecho renacer el zapatismo en los viejos pechos zapatistas.

En su magnífico libro Raíz y razón de Zapata, dice Jesús Sotelo Inclán:
"Hay pueblos, como hay hombres, cuyo destino es la tragedia. Y el destino y la tragedia del pueblo de Zapata parecen ser inexorables. Cerca de siete siglos lleva luchando por sus tierras y no logra disfrutarlas. Aún ahora [1944], cuando casi todos los pueblos de la República tienen sobre las suyas títulos definitivos, Anenecuilco lucha todavía por ellos... Sólo provisionalmente se le dieron algunas tierras, y varias veces lo han querido despojar de ellas. Claro que ya no hay hacendados que lo pretendan; pero en cambio hay generales y políticos que, haciendo valer sus "méritos" revolucionarios, se creen con derecho a ocupar las tierras de los pueblos..."
Sotelo Inclán no pudo imaginar en 1944 que uno de esos "políticos" sería el hijo mayor de Emiliano.

La tragedia de Anenecuilco
La concentración de la propiedad rural en el Estado de Morelos había llegado a su punto máximo a fines del siglo pasado. Veinte familias acaparaban toda la tierra laborable; el 60 % de la superficie total se hallaba en sus manos. Las grandes haciendas azucareras se habían desarrollado con el apoyo del porfiriato atropellando pueblos y aun destruyéndolos. Muchos de éstos habían quedado aprisionados dentro de los latifundios, y los campesinos tuvieron que convertirse en peones de sus despojadores. La industria azucarera -introducida en la Nueva España (y en el continente americano) por Hernán Cortés, quien sembró las primeras cañas en las tierras del marquesado que formarían más tarde el Estado de Morelos- se desarrolló extraordinariamente; pero los pueblos perdieron sus tierras y su libertad.

Anenecuilco constituyó el caso típico de esa situación general de Morelos y de casi toda la República al terminar el siglo XIX. Sotelo Inclán relata el calvario de Anenecuilco (pueblo antiquísimo, fundado en el siglo XIlI por los tlahuicas): se inicia con la primera conquista, la de los aztecas, en 1425; se prolonga con la segunda, consumada por los españoles en el primer tercio del siglo XVI; continúa durante los tres siglos de dominación colonial, en que órdenes religiosas y encomenderos inician el nuevo despojo de las tierras concedidas por reales cédulas, y llega a su culminación bajo el régimen porfirista.

La naciente industria azucarera requería tierras y más tierras de buena calidad para el cultivo de la caña, y había que tomarlas de donde las hubiera. Despojados los campesinos de sus tierras laborables, se refugiaron en la ganadería. Pero los hacendados necesitaban no sólo las tierras, sino también los brazos de los hombres. Algunos les arrebataron sus agostaderos; otros, para acabar con la ganadería de una vez y obligar a los indios a ingresar en los ingenios, ofrecieron comprar todo el ganado. El dueño de la hacienda de Hospital fué más allá en este empeño: se apoderó por la fuerza de todos los pastales y aun de los pequeños tlacololes, los hizo cercar, y ordenó a los campesinos desalojar todo el ganado que había en esos lugares, a sabiendas de que los indios no tenían a dónde llevar sus animales. A la vez ordenó cazar cuantas reses quedaran en sus tierras. Cuando los campesinos fueron a reclamar sus reses muertas, dió la orden de disparar sobre ellos. La hacienda de Coahuixtla no se quedó atrás en este torneo de pillajes y crímenes. En 1887 el dueño de la hacienda, don Manuel Mendoza Cortina, extendió su dominio hasta las huertas y calles de Anenecuilco, por la parte oriental. Ordenó a sus guardias blancos (llamados entonces guarda-tierras) que destruyeran todo el barrio de Olaque. Los guardias derribaron la capillita y las casas de carrizo, arrancaron los árboles frutales -mangos, aguacates, zapotes, limas- y convirtieron aquellas huertas y calles pintorescas en campos listos para el cultivo de la caña de azúcar.

Tocó a Emiliano Zapata, entonces niño de nueve años, presenciar este criminal y estúpido atropello. De aquí nació la conocida anécdota que cuenta cómo Emiliano presintió su destino histórico. Viendo a su padre llorar de rabia ante el monstruoso atropello, preguntó:

-Papá, ¿por qué llora?
-Porque nos quitan las tierras.
-Pues cuando yo sea grande, haré que las devuelvan.

El martirio de Anenecuilco no terminó con el triunfo de la Revolución. Zapata, como jefe del Ejército Libertador del Sur y Centro, reivindicó la propiedad de algunas de las tierras de su pueblo y las entregó a sus dueños. En los primeros años de la lucha el problema no preocupó mucho a los indios de Anenecuilco, porque casi todos tomaron las armas y abandonaron el pueblo para seguir al jefe. Estaban seguros de que, al triunfar, si salían con vida, regresarían a Anenecuilco y hallarían allí la tierra y la libertad por las cuales habían luchado. Pero cuando la Revolución "degeneró en gobierno" y los soldados zapatistas regresaron a sus hogares, se encontraron de nuevo sin tierras, pues no se les reconocían sus derechos y descubrieron que, para tener derecho a una parcela, debían iniciar una nueva lucha, un nuevo tipo de batalla para la que estaban menos preparados: la batalla legal de los expedientes de dotación, ampliación, restitución, posesiones provisionales, definitivas, resoluciones presidenciales, etc., etc.

Esta etapa post-revolucionaria del martirio de Anenecuilco ha sido seguramente la más amarga. Sorprende la entereza actual de esos hombres golpeados con tanta dureza por la injusticia y la adversidad, y se explica sólo como obra de esa tradición de lucha transmitida de generación en generación, a través de siete siglos. Cada hombre de Anenecuilco recibe esa herencia de lucha y la transmite, al morir, a sus hijos. Es su único patrimonio: luchar por recuperar sus tierras. Tal es el "duro e inflexible destino" de los hombres de Anenecuilco.

Ingratitud e injusticia
Seguramente ningún otro pueblo de la República ha dado tanto a la causa de la Revolución y recibido tan poco. Al establecerse el nuevo régimen y con él el gobierno revolucionario, Anenecuilco se hallaba reducido a 57 hectáreas, incluyendo en esa extensión todas las calles del pueblo. (Su población, que en 1910 era de 371 habitantes, había bajado a 296 en 1920). Lo primero que hicieron los hombres de Anenecuilco fué, naturalmente, pedir la restitución de su ejido de 500 hectáreas. El 28 de septiembre de 1920 se les desconoció este derecho, con el argumento de que "no comprobaron tener títulos sobre esas tierras". En cambio, el régimen revolucionario recomendaba el procedimiento de la "dotación provisional". El 20 de octubre de ese mismo año, el gobernador de Morelos, don José G. Parrés, entregó a los campesinos de Anenecuilco 499 hectáreas, 381 tomadas de la hacienda de Coahuixtla, y 118 de la de Hospital.

Muy duro debió ser para quienes hicieron la revolución agraria, para quienes la pagaron con sangre, tener que mendigar después en las antesalas de las oficinas públicas del gobierno revolucionario, no una compensación justísima por el apoyo prestado a la causa de la Revolución, sino simplemente el reconocimiento de un derecho indisputable y amparado por títulos primordiales, y conformarse con una dotación provisional, sujeta todavía a miles de trámites, de unas cuantas hectáreas de su propia heredad, concedidas, no como una restitución, sino como un donativo generoso. La Revolución saludaba con sombrero ajeno. Un 11 de abril (de 1923), fecha muy significativa para los hombres de Anenecuilco, setenta y cinco jefes de familia recibieron posesión definitiva de una extensión total de 700 hectáreas de tierras de riego, temporal y cerril.

Como cerca de cien campesinos no alcanzaron dotación, el pueblo inició nuevas gestiones, apoyándose en sus títulos. El 9 de mayo de 1929 presentaron nueva demanda de restitución. El acuerdo presidencial para dar posesión definitiva de un mendrugo de tierra a los indios de Anenecuilco había tardado tres años. En cambio, para resolver que "no procedía la restitución", bastaron unos cuantos meses. El 7 de noviembre de 1929 se rechazaba la demanda "por improcedente". Los viejos representantes del pueblo descuidaban su parcela para venir a la capital en viajes interminables y costosos. De nada sirvieron las copias de los documentos. Nadie se interesó jamás por estudiar a fondo la titulación original de Anenecuilco. Los ingenieros del Departamento Agrario encontraban más cómodo el procedimiento de las dotaciones o ampliaciones.

Pero Anenecuilco no se daba por vencido. Sus habitantes tenían la conciencia del derecho y la voluntad para defenderlo. El 29 de noviembre de 1934 insistieron de nuevo en la restitución de sus tierras, y otra vez fueron rechazados. Por esos días, un grupo de generales y políticos había hecho valer sus "méritos" revolucionarios y el gobierno de Abelardo L. Rodríguez los había reconocido entregándoles en compensación las tierras de Zacuaco, propiedad de Anenecuilco, que se hallaban desde hacía tiempo en poder de la Nacional Financiera, heredera de la Caja de Préstamos para Obras de Irrigación y Fomento de la Agricultura, organismo creado en las postrimerías del porfiriato y que sólo sirvió, como las famosas Deslindadoras, para despojar de sus tierras a los pueblos.

Los generales Juan Jiménez Méndez, Francisco Higuera, Miguel Z. Martínez, Guillermo Palma, Antonio León Cano, Maurilio Mejía y otros miembros del ejército, de menor graduación, formaron la Cooperativa "José María Leyva" y, con apoyo oficial y abundantes recursos, se pusieron a explotar las tierras cuya disputa había originado la revolución agraria del Sur. Lo que más hirió en este caso a los indios de Anenecuilco fué el hecho de que el organizador de ese grupo de intrusos hubiera sido Maurilio Mejía, pariente y compañero de Zapata en los primeros años de la lucha, y que conocía a maravilla los derechos del pueblo sobre esas tierras, puesto que, por defender esos mismos derechos, había empuñado las armas en 1911.

El calpuleque del pueblo era entonces "Chico" (Francisco) Franco, a quien Zapata había hecho depositario de los títulos primordiales. Al morir el caudillo, Chico Franco asumió la defensa de los derechos tradicionales. Con tan honrosa representación se opuso al grupo de generales y políticos, lo cual le valió ser perseguido con ferocidad. Tuvo que huir a las montañas y esconder en el hueco de unas rocas la documentación que le había entregado Miliano. El perseguido logró hacer llegar una carta al nuevo Presidente de la República, Lázaro Cárdenas, en la que relataba los atropellos e injusticias de que era víctima Anenecuilco. El 29 de junio de 1935 el presidente Cárdenas se presentó en el pueblo, y en un acto público y solemne expropió a los generales y entregó a sus dueños, los indios de Anenecuilco, las tierras de Zacuaco tal como se hallaban en esos momentos (en vísperas de cosecha), así como toda la maquinaria agrícola de la cooperativa. Dijo Cárdenas en esa ocasión que devolvía esas tierras como un homenaje histórico al pueblo iniciador de la revolución agraria. El gobierno indemnizó a los generales y les entregó otra hacienda en Tamaulipas.

Los viejos zapatistas entraron al fin en posesión de sus tierras. Les parecía tan justo y natural, y se sentían además tan legítimos dueños de esas tierras, que consideraron superfluo -tal vez hasta ofensivo- pedir al gobernante que les hacía justicia un documento que respaldara su acuerdo verbal. Al visitar el pueblo, el general Cárdenas había distribuído entre los campesinos de Anenecuilco y Villa Ayala las tierras de Zacuaco, El Sifón y La Taza. Los zapatistas tomaron posesión de las tierras; pero, como había que dar forma legal a la nueva situación, tuvieron que presentar una solicitud de ampliación de ejidos sobre la cual recayera una resolución presidencial. Ésta se firmó el 13 de mayo de 1936; por ella se concedían a Anenecuilco 244 hectáreas de riego, 232 de temporal y 3,629 de terreno cerril. Muchos de los que iniciaron la lucha al lado de Zapata tuvieron que esperar veinticinco años para que la Revolución les entregara su parcela. Noventa y tres cabezas de familia en Anenecuilco recibieron al fin sus tierras. La Revolución, si bien tardíamente, parecía haber hecho justicia al pueblo abanderado de la lucha agraria. Pero muy poco después, el 22 de junio de 1936, Villa Ayala presentó una solicitud de ampliación de ejidos. Al concedérsela -136 hectáreas de riego, 360 de temporal y 3,916 de cerril-, se afectaron tierras que Cárdenas había puesto verbalmente en poder de Anenecuilco. Éste protestó, solicitó del Presidente la ratificación oficial de su acuerdo, pero fué todo en vano. Como no había constancia escrita de la determinación presidencial de 1935, el 1º de mayo de 1938 las autoridades pusieron a los de Villa Ayala en posesión de sus tierras. Anenecuilco se negó a reconocer la legalidad del acuerdo presidencial. A los campesinos despojados se les ofreció que más tarde se les darían tierras en otro lugar, para compensarlos, pero últimamente se les hizo saber que deberían pagar la mitad del importe de esos terrenos. "Para recuperar una extensión como la que nos quitaron -comentó un campesino de Anenecuilco- tendríamos que pagar como un millón de pesos."

En la actualidad hay en Anenecuilco muchos campesinos de la vieja guardia zapatista que no alcanzaron parcela, como tampoco la tienen muchos de la nueva generación. Éstos viven miserablemente de las 40 "tareas" (4 hectáreas) paternas, o se ven obligados a emigrar como braceros. No está descartada la posibiIidad de un choque entre los dos pueblos. Anenecuilco se siente despojado por Villa Ayala, y los ayalenses, a su vez, apremiados por el angustioso problema de la falta de tierras, están dispuestos a defender a sangre y fuego lo que el gobierno les ha entregado.

La muerte de Chico Franco
Anenecuilco ha sostenido muchas batallas a lo largo del tiempo: batallas contra los conquistadores aztecas y contra los conquistadores españoles, batallas contra los encomenderos y las órdenes religiosas, contra los señores feudales del porfiriato y contra los políticos "revolucionarios" del México contemporáneo. El pueblo sufre estoicamente, pero no se rinde. Es extraordinario cómo ha sabido defender y conservar su unidad, su carácter, sus tradiciones y la conciencia de sus derechos centenarios. Su raíz indígena, demasiado honda en la tierra, lo hace inconmovible. Su esperanza de alcanzar algún día la justicia se apoya en siete siglos de lucha y sufrimiento.
Los viejos zapatistas de Anenecuilco, curtidos por la adversidad y la injusticia, hablan impávidos de sus luchas pasadas. Sólo se altera su voz cuando se refieren a la última de esas luchas: la que sostienen contra el hijo del caudillo. Visiblemente, de todas las pruebas por que han pasado, es ésta la más dura. Nicolás, el primogénito del jefe, los ha traicionado Muchas ilusiones se hacían los soldados de Emiliano cuando veían al pequeño Nicolás cabalgar por los cerros, al lado de su padre. Confiaban en que el hijo del caudillo recogería la bandera del padre cuando éste cayera en la lucha. Lo menos que podían esperar era que Nicolás, hecho hombre, fuese uno de los suyos; que estuviese con la causa de Anenecuilco y no en contra de ella.
Nicolás defraudó y traicionó a su pueblo. Tímidamente, como si temieran todavía ofender la memoria del padre, los de Anenecuilco refieren los desvíos de Nicolás. Se ha aliado con los peores enemigos del pueblo, con los que asesinaron a los suyos. ("Se obtiene más de los enemigos que de los amigos", se cuenta que dice.) Cuando ya tenía edad suficiente para decidir sobre su destino, eligió el camino opuesto al de su padre. Soto y Gama le atribuye esta expresión que lo retrata de cuerpo entero: "Mi padre fué un imbécil porque no hizo dinero, habiendo tenido tantas oportunidades de hacerlo." Esa expresión encierra toda la filosofía cle su vida. Nicolás se ha dedicado a hacer dinero sin que le importen los procedimientos. Se le calcula actualmente un capital no menor de un cuarto de millón. Posee tierras, ganado, cuatro casas en Cuautla; además, renta varias parcelas; refacciona a algunos campesinos y compra cosechas al tiempo. Jamás ayuda a nadie, ni a los parientes más cercanos.
Al morir el padre heredó, como único patrimonio, el apellido y una casa con un pequeño solar en Anenecuilco. Los habitantes de este pueblo no le perdonan el abandono en que tiene la casa donde nació el jefe. Para todos, aquellas ruinas son un santuario venerable; para Nicolás, un montón de adobes. En cambio, el apellido Zapata ha resultado una herencia valiosísima, sobre todo cuando descubrió que podía alquilarse a ciertos políticos durante las campañas electorales. Uno de ellos, Refugio Bustamante, le pagó haciéndolo presidente municipal de Cuautla en 1937. Después, en 1940, fué diputado local y más tarde diputado federal. Anenecuilco esperaba que Nicolás empleara su influencia y posición para ayudar al pueblo. La empleó, en efecto, pero para su propio beneficio.
Abusando de su influencia política, y sobre todo de su apellido, y aprovechando la tolerancia de Eleazar Roldán y Sebastián Luna, comisarios ejidales, se apoderó de las mejores tierras de Anenecuilco y de una gran extensión en Los Cuartos. Despojó a los dueños y, con ayuda de los ejidatarios, convirtió aquellas tierras de temporal en magníficas parcelas de riego. En Anenecuilco, donde la parcela tipo es de 40 "tareas", Nicolás posee más de 400. Recientemente, valido de su autoridad y del apoyo de las autoridades de Cuautla, despojó de su parcela a Germán Estrada y se apoderó de la casa destinada a almacenes, propiedad del pueblo, donde instaló un establo.
Jamás visita el pueblo de su padre. Hace poco los habitantes de Anenecuilco decidieron construir un puente sobre el río que lo divide en dos partes. La obra -quince mil pesos- tuvo que ser costeada por suscripción popular. Todos contribuyeron, menos Nicolás. El distanciamiento entre Anenecuilco y el hijo de Zapata se ha convertido en profunda hostilidad. Cuando Nicolás se apoderó de las tierras del pueblo, Chico Franco, depositario de la tradición y de los títulos de Anenecuilco, emprendió la lucha contra él. "Si Miliano viviera se conformaría con sus 40 tareas, como todos", razonaba Chico. La lucha se enconó. Chico Franco volvió a ser perseguido como cuando se opuso a la invasión de los generales. Una noche su casa fué asaltada por agentes policíacos de la ciudad de Cuautla. Trataron de entrar, asesinar a Franco y apoderarse de la documentación. Chico se defendió valientemente. Una de sus hijas desarmó a uno de los asaltantes. Éstos, derrotados, regresaron a Cuautla y a poco se presentaron las fuerzas federales. El hijo de Chico pudo escapar, pero el viejo, herido, fué rematado en Cañón de Lobos.
Todo Anenecuilco hace responsable a Nicolás de la muerte de Chico Franco, que se produjo, más o menos, por la misma fecha en que las autoridades agrarias fallaban en contra de Nicolás y le ordenaban devolver las tierras. Empero, hasta la fecha, los campesinos no han podido tomar posesión de ellas porque el nuevo cacique "cuenta con el apoyo de las autoridades, y el gobierno -dicen los de Anenecuilco- no da garantías al pueblo".
Así están ahora las cosas en el pueblo de Zapata. Por una dramática paradoja, el enemigo es hoy el hijo del jefe y amigo. Los viejos compañeros de Emiliano sonríen con amargura ante esta nueva jugada del destino.

Emiliano y su descendencia
En su libro, que no se puede dejar de citar al hablar de Zapata, Sotelo Inclán establece un curioso paralelismo entre Hidalgo y Madero y entre Morelos y Zapata. "Los dos primeros -dice- son los iniciadores de la rebelión y tienen como bandera un programa fundamentalmente político, que es el cambio de régimen; los dos segundos secundan el movimiento en el sur y levantan, junto al anterior, un programa de reivindicaciones agrarias." A ese paralelismo, el general Serafín Robles agrega un hecho: Morelos tuvo un hijo -Juan Nepomuceno- al cual hubiera mandado fusilar; Zapata tuvo otro -Nicolás- al cual colgaría si viviera. Ni Morelos ni Zapata vivieron para sufrir ese dolor. Cuando Zapata murió, Nicolás tenía trece años. De no haber quedado huérfano, tal vez otro habría sido su camino.
Nicolás fué el primero, pero no el único. Sin embargo, ninguno de los hijos de Zapata hace honor al padre; ninguno ha comprendido en toda su profundidad la grandeza de su progenitor ni la justicia de la causa que encarnó. Casi todos, con su conducta, han negado a su padre. Es verdad que no se les puede culpar a ellos, que quedaron abandonados, en la miseria, siendo aún unos niños. La culpa, en realidad, corresponde al gobierno de la Revolución, que debió recogerlos y educarlos. Muchos años después, cuando ya se habían formado (o deformado) solos, el régimen quiso reparar la injusticia otorgando pensiones simbólicas de 2 y 3 pesos diarios. Uno de los hijos, Mateo, no la empezó a recibir hasta 1948, cuando tenía 30 años de edad.

La vida amorosa de Zapata no es muy conocida. De él se conoce principalmente su aspecto heroico, sus hazañas de guerrillero, su militancia turbulenta de abanderado de la más noble causa revolucionaria, desde 1911 hasta 1919. La estatura del héroe se impuso sobre la del hombre; sin embargo, en Zapata el hombre era tan grande como el héroe. A esta verdad se llega en Anenecuilco después de charlar con las personas que lo conocieron. "Miliano era un hombre valiente, que no se sabía dejar de nadie; por eso, ya desde los tiempos de paz, anduvo de malas." Esa definición, que parece la estrofa de un corrido, retrata al hombre íntegro, al ranchero altivo, con un gran sentido de dignidad personal. "Andar de malas" en los tiempos de Don Porfirio significaba tener dificultades con los rurales o con los jefes políticos, lo cual se resolvía en una vida errante, por los cerros, o en el reclutamiento forzado.
Zapata, cuenta alguna de sus mujeres, era un muchacho simpático, alegre, bromista; cuando se tomaba sus copas, le daba por cantar. Era muy enamorado, y por eso tuvo muchos "contratiempos", según el delicado eufemismo con que su fiel asistente Policarpo Castro alude a las aventuras amorosas de su jefe.
Zapata tenía 32 años cuando se lanzó a la lucha armada. En el apogeo de su fuerza y en medio del torbellino de la Revolución, pudo haberse llevado por la fuerza -como hacían otros guerrilleros de la época- a las más hermosas muchachas de los pueblos conquistados. Sin embargo, nunca se dió el caso de que las jóvenes casaderas tuvieran que ir a refugiarse a las sacristías al escuchar el grito de "ai viene Zapata". Los numerosos "contratiempos" de Emiliano vinieron, no por donjuanismo, sino por plenitud de virilidad, en un medio rural donde todas las noches cálidas se antojan para "dejar a una madre llorando" (como dicen los rancheros al referirse al rapto de las muchachas), y cuando la apuesta figura de Zapata se hallaba idealizada por la leyenda.
¿Qué rancherita hubiera podido resistir al charro elegante, montado siempre en magníficos caballos, rodeado de una aureola de poesía y de leyenda? Para esas muchachas, Zapata no era un hombre simplemente, sino un sueño, una idea, una causa hecha hombre. Por eso, entre las mujeres que lo amaron no hubo jamás rivalidades ni celos egoístas. Las que fueron sus mujeres, al recordarlo, no tienen para él ningún reproche por sus infidelidades; ninguna se siente traicionada ni ofendida. Las que viven en la misma población se tratan cordialmente, hermanadas en el abandono y el recuerdo común. Se dió el caso, en verdad excepcional en el medio rural mexicano, de que el joven caudillo hiciera vida amorosa con tres hermanas a la vez, bajo el mismo techo y en medio de la mayor armonía.
Sus mujeres amaban en él al hombre, sin duda, pero principalmente al héroe y lo que éste representaba. Por su parte, Zapata nunca tuvo favoritas. A todas guardó las mismas consideraciones. En medio de la lucha y el caos, nunca se olvidó de mandar "el gasto" a sus mujeres, estuviesen donde estuviesen. Uno de los hombres de sus confianzas tenía el encargo de velar por que nunca les faltase nada, por que nunca les pasase nada.
La versatilidad amorosa de Zapata se parecía a la de esos patriarcas de la antigüedad, procreadores de pueblos. Para Emiliano, el culto a la mujer era una prolongación del amor a su pueblo, del amor a la tierra. Había algo de telúrico en ese empeño fecundador del caudillo; para él, amar no era un devaneo sentimental, sino un proceso vital como el que debe desarrollarse en el árbol que hunde sus raíces en la tierra en busca de la savia que ha de hacer brotar nuevas ramas.

No se sabe con exactitud cuántas ramas brotaron de ese tronco. Hasta hoy se tiene conocimiento de siete hijos de Zapata; pero es posible que haya otros muchos perdidos y olvidados en los pueblos y rancherías del sur. Viven en la actualidad: Nicolás, Mateo, Diego, Ana María y Eugenio. Murieron, ya grandes, María Elena y María Luisa. Todos ellos son hijos naturales. Zapata sólo se casó una vez, con la señora Josefa Espejo, en 1911, en Villa Ayala. Fueron padrinos de la boda don Francisco I. Madero y su esposa doña Sara P. de Madero. De esa unión no hubo descendencia. La señora vive aún, pensionada por él gobierno.

Nicolás, hijo de Inés Aguilar, nació en 1906. Zapata confió a su hermana, María de Jesús, el cuidado del niño. Desde muy chico acompañó al guerrillero en sus correrías por los cerros. En una ocasión Nicolás fué aprehendido por los federales, en Cerro Prieto, y conducido a Tepaltzingo, de donde se fugó con la ayuda de Policarpo Castro. Siempre al cuidado de su tía Chucha, anduvo de pueblo en pueblo según los azares de la guerra. La mayor parte de su infancia la pasó en las montañas. "Se crió en el cerro, como un venado", según dice Policarpo.
Tal vez por eso es tan huraño y arisco. El ambiente de guerra, la zozobra, el sobresalto y el peligro constantes en que transcurrió su infancia, dejaron en él su huella, y la atmósfera de violencia y crueldad en que se desarrollaron sus primeros años, lo hicieron duro y desconfiado. Sólo confía en la fuerza, en el poder y en el dinero. Nunca podrá entender el ejemplo de su padre, entregado en cuerpo y alma a un ideal. En Nicolás, la Revolución trató de saldar su cuenta con Emiliano. Se le pensionó con 160 pesos mensuales para que estudiara. Después de cursar los primeros estudios fué enviado a Chapingo, pero se fugó y regresó a Anenecuilco. Allí se encontró con que el pie de cría que a costa de grandes sacrificios le había formado su tía Chucha con dos vacas, La Fortuna y La Paloma, constituía ya un lote de cerca de 200 cabezas de ganado. Las reclamó desoyendo las súplicas de su tía y los consejos del gobernador de Morelos, que sugería dividir el lote entre doña Chucha y Nicolás.
A los 24 años de edad -tiene ahora 46- casó con Venancia Sandoval, con quien ha tenido ocho hijos; el mayor se llama Emiliano, y éste es el único homenaje que Nicolás ha hecho a su padre. En una época se entregó al alcohol; pero lo abandonó definitivamente a consecuencia de una grave enfermedad. Su carácter huraño se acentúa con el tiempo. Rehuye hablar de su padre y de lo que éste representó. Tal vez nunca pudo entender que el ser hijo de Zapata suponía alguna responsabilidad; él prefirió vender su primogenitura -al PRI- por un plato de lentejas. Ahora ha sido nombrado suplente de un senador por el estado de Morelos.
Sus dificultades en Anenecuilco lo han vuelto más huraño y reconcentrado. Habla de que "le quieren quitar sus tierras", como si se fuese a cometer con él terrible ingratitud. Otros atribuyen su retraimiento al temor a tropezar algún día con el hijo de Chico Franco. Su situación económica contrasta violentamente con la que guardan sus hermanos. Cuando se les pregunta a éstos por Nicolás, comentan sin amargura y sin ironía: "Nunca nos ha ayudado, pero en el fondo es buena gente."

Mateo, hijo de Ma. de Jesús Pérez, de Temilpa, nació en 1918. Según las personas que conocieron de cerca a Emiliano, es el hijo que más se le parece. En efecto, a juzgar por los retratos de Zapata, Mateo podía ser su doble exacto. En sus primeros años fué ayudado por los gobiernos locales para que estudiara en Cuernavaca. Cursó la primaria y un año de secundaria. Después, siendo Secretario de Gobernación Miguel Alemán, se le ofreció una pensión para que estudiase en Chapingo. Luego se le dijo que no sería posible, pero que iría a estudiar a la escuela de agricultura de Ciudad Juárez. Esa promesa tampoco le fué cumplida y, decepcionado, regresó a Cuautla, solicitó su parcela, que allí es de dos hectáreas y media, y se casó con Juana Luna. A los 34 años de edad tiene seis hijos: Enriqueta, Sergio, Agustín, Margarita, Lucrecia e Imelda. En 1948 obtuvo una pensión de 5 pesos diarios.

Mateo vive en la mayor pobreza. Su parcela le produce apenas unos $ 4,000 al año, es decir, $ 300 mensuales, con los cuales viven sus seis hijos, su mujer, su madre y su abuela. Tal vez esa situación lo arrojó al campo de la oposición. En 1950 se presentó como candidato a diputado por el distrito de Cuautla, postulado por el Partido Acción Nacional, que usó su nombre, demagógicamente, para atacar a la Revolución. En las siguientes elecciones Mateo fué candidato del PRI, que quiso demostrar que Zapata sigue siendo bandera de ese partido. Sin embargo, no se le dió la credencial de diputado. Ahora Mateo "ayuda" en todas las campañas políticas oficiales.

Hace algunos años (en 1940) se le subió el apellido a la cabeza e inició una campaña contra los nuevos terratenientes; como dentro del ejido de Cuautla hay muchos que poseen hasta 100 "tareas", intentó que se hiciera una nivelación con los que sólo poseen 25. Sin embargo, la parcela tipo en Cuautla sigue siendo de dos hectáreas y media. "Algún día -dice Mateo- reanudaremos la lucha, y cuando llegue ese momento demostraré que soy, además de un Zapata, un zapatista".

Ana María, hija de Petra P. Torres, nació en Cuautla el 22 de junio de 1914. A la muerte de Zapata, su madre tuvo que refugiarse en la casa de su cuñado, en Chetla. Después logró una pequeña pensión de 3 pesos diarios para su hija, y ambas pudieron establecerse en Cuautla. En 1935, Anita fué presentada al presidente Cárdenas, quien le sugirió organizase una Unión de Mujeres Revolucionarias que tuviera como primera finalidad velar por las viudas, hijas o hermanas de los revolucionarios muertos en la lucha. Anita se entregó a esa tarea, y, con el apoyo del gobierno, logró hacer de la Unión un organismo muy poderoso. En su nómina había más de ocho mil nombres de mujeres, no sólo de Morelos, sino de otros Estados circunvecinos, como Oaxaca, Puebla, Guerrero e Hidalgo. La organización obtuvo muchas pensiones para las mujeres de los caídos en la Revolución. Luego, la Unión de Mujeres Revolucionarias derivó hacia las actividades político-electorales, y sostuvo la candidatura presidencial del general Juan Andrew Almazán. En 1943, Ana María casó con el telegrafista José Manrique, con quien ha tenido cuatro hijos: Víctor Manuel, Ofelia, María del Carmen y Julieta. Al casarse, le retiraron su pensión; pero el presidente Alemán le ofreció una parcela, que todavía no le han entregado. Anita es pequeña, inteligente, enérgica y audaz. Heredó, como casi todos los hijos de Zapata -y como muchos de sus nietos- sus ojos graves y profundos. Le interesa mucho la política. Sólo espera que se conceda a la mujer el pleno uso de sus derechos civiles para disputarle a cualquiera, en Cuautla, una curul en la Cámara de Diputados. "Lástima que no fuí hombre -dice-; si no, llevaría muy adelante la bandera de mi padre."

Diego, hijo de Da. Jorge (!) Piñeiro, nació en Tlaltizapán en 1916. Al morir la madre, el gobierno de Morelos concedió una pensión a Diego para estudiar la carrera de ingeniero en la facultad nacional. Por haber estado la mayor parte de su vida en el medio capitalino, es probablemente uno de los hijos de Zapata menos identificado con los ideales de su padre. La causa del campesino le es del todo extraña e indiferente.

Eugenio. Hasta hace unos cuantos meses nadie tenía conocimiento de la existencia de este nuevo vástago de Emiliano. Hace poco se presentó en las oficinas del Frente Zapatista, ante el general Serafín Robles, un joven que dijo ser hijo de Zapata, originario de Tlapehuala, Gro. El general Robles, que vivió muy cerca de Zapata y conocía por lo mismo su vida íntima, no tenía conocimiento de la existencia de un hijo del general en aquel Estado. Sin embargo, el parecido extraordinario con el caudillo parece eliminar la posibilidad de una suplantación. Eugenio Zapata es un auténtico campesino y, por lo que habló con Robles, se adivinan en él algunas de las virtudes de su padre, que no se manifestaron o que se frustraron en los otros descendientes.
María Elena fué, como Nicolás, hija de Inés Aguilar. Nació en Tlaltizapán, se crió con la madre y casó con un vecino de Tepoztlán. Del matrimonio nacieron dos hijas que quedaron huérfanas en 1931. Desde entonces residen en la ciudad de México, desconectadas de los parientes.

María Luisa, hija de Gregoria Zúñiga, nació en Quilamula. Casó en 1934 y un año más tarde murió sin dejar hijos.

Tales son los descendientes conocidos de Zapata; pero es posible que existan otros, como también que surjan impostores. La virilidad del jefe suriano se desbordó por Ios pueblos y rancherías, y, así, su mirada inconfundible se prolongó a través de las generaciones. Zapata vive en los ojos de sus descendientes; es como si, a través de ellos, quisiera asomarse a la vida y al mundo. Por cierto que más le valdría no hacerlo. El ideal por el que dió la vida es sólo bandera demagógica agitada por políticos sin principios. Sus descendientes, a falta de otro patrimonio más tangible, usufructúan el apellido glorioso, alquilándolo al mejor postor en las campañas electorales. Anenecuilco, su pueblo, continúa igual, tratando de reivindicar una herencia centenaria, luchando con los acaparadores de tierras, lo mismo que hace siglos. Sólo que hoy el cacique, el expoliador y despojador de campesinos, es su propio hijo, su querido Nicolás.


La vuelta de Zapata
"Los hijos de Zapata son un desastre -me dijo alguien antes de hacer este reportaje-; por respeto a su memoria vale más no ocuparse de ellos." Pero yo no creo en el olvido piadoso. Ni creo que se empequeñezca la figura de Zapata o se empañe su gloria al hablar de sus hijos. Al contrario, gracias al contraste, su personalidad adquiere mayor estatura. A nadie se le ha ocurrido que convendría callar lo de Juan Nepomuceno para no disminuir la importancia histórica de Morelos.

A pesar de los desengaños sufridos, de los reiterados fracasos y de las traiciones, o tal vez a causa de ello, se advierte en Anenecuilco un renacimiento del ideal zapatista. Hace tiempo se lanzó la idea de crear un museo de la revolución agraria en la casa de Zapata. Hoy, los vecinos del pueblo están considerando la posibilidad de ser ellos los realizadores de la idea. Ese interés revela un avivamiento de la llama zapatista, que parecía extinguida. En ningún lugar mejor podría instalarse ese museo, en el que habrán de reunirse todos los objetos, documentos históricos, gráficas, etc., relacionados con el movimiento zapatista que hoy se hallan dispersos en distintos museos o en poder de familiares o amigos del caudillo.

El zapatismo y Zapata no son artículos de museo, cosas definitivamente pasadas a la historia. Cualquiera que visite aquella región podrá observar o sentir que el zapatismo no ha muerto, que, por el contrario, se opera un renacimiento del ideal del sur. Se piensa en un museo zapatista, no para "liquidar" a Zapata como bandera política, sino precisamente como reacción contra esos intentos. Un museo dedicado a la revolución agraria, instalado en Anenecuilco y no en otro lugar, no sería tumba, sino centro de irradiación. Ese proceso se advierte en las frecuentes visitas de turistas nacionales y extranjeros al pueblo y a la casa de Emiliano. Numerosos norteamericanos han estado últimamente en Anenecuilco ofreciendo buenas sumas en dólares a los familiares del caudillo por algunos objetos de Zapata.
A pesar de la miseria en que viven esos campesinos, jamás han accedido a vender nada. Lo conservan celosamente, pero lo cederían gustosos al museo siempre que se instalara allí mismo, donde ellos pudieran hacer guardia permanente. Con su maravilloso instinto han comprendido que llevar esos objetos a un museo de la capital de la República equivaldría a convertir la bandera zapatista en un trasto viejo, en una empolvada reliquia histórica.
Y para aquellas gentes, el zapatismo no es una bandera de ayer, ni siquiera de hoy; es la bandera de mañana. Y siguien esperando el regreso de Zapata.
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"ZAPATA: SU PUEBLO Y SUS HIJOS"
Por Mario Gill
Revista HISTORIA MEXICANA, Número 6,
Octubre - Diciembre 1952, El Colegio de México,
Sección "El Gran Reportaje Histórico",
México, pp. 294-312.

http://www.bibliotecas.tv/zapata/mariogill/mariogill.html

En enero del 2007 murió el hijo menor, Mateo Emiliano Zapata Pérez, a los 89 años. tenía dos años cuando su padre fue asesinado.
Era productor de verdolagas y poseía 15 mil metros cuadrados de tierra agrícola. De los descendientes directos del general revolucionario sobreviven sus hijos Anita y Diego Zapata, quienes también viven en Cuautla.

martes, 5 de agosto de 2008

Solzhenitzyn.Cómo cambian las cosas!, en los 70´s quién lo hubiera imaginado!que ahora el gobierno de Rusia le rindiera funeral de Estado...

Para Alexander Solzhenitsyn, funeral de Estado en Rusia
Miles de personas acuden al monasterio Donskoi
Juan Pablo Duch, corresponsal
http://www.jornada.unam.mx/2008/08/07/index.php


El escritor ruso, premio Nobel de Literatura 1970, falleció a los 89 años. Fue símbolo de la disidencia en tiempos soviéticos. En El archipiélago Gulag reveló los horrores de los campos de concentración estalinianos Foto Ap

Juan P. Duch, corresponsal
http://www.jornada.unam.mx/2008/08/04/

Recuerdo que en los 70´s su libro fue un Best Seller.

Rayuela
Ironías posmodernas: cuando Solzhenitsyn develó al mundo la existencia de los gulags soviéticos fue encumbrado, pero al señalar los gulags de Occidente se le ignoró.

Astillero. Lunes 4 de agosto 08



DIBUJO RETIRADO. Un cartón de Rictus con la serpiente del escudo nacional con un condón puesto en la cabeza, fue retirado de la 17 Conferencia Internacional sobre VIH/sida, por orden del Estado Mayor Presidencial al considerarlo delictivo, ya que ningún símbolo patrio puede ser manipulado
Foto: Cristina Rodríguez

Julio Hernández López
■ Renuncias marcadas
■ PGR y SSP: pleitos marcados
■ PRD: árbitros cargados
■ EU: Guerra sucia contra Obama

Dos renuncias dominicales: el subprocurador de larga estancia en los pantanos de la PGR, José Luis Santiago Vasconcelos, se sumó a la lista de funcionarios pasados a obligado retiro por presuntas remodelaciones institucionales (ya antes había salido Noé Ramírez Mandujano, titular de las investigaciones especializadas sobre delincuencia organizada, con el asesinato del hijo del dueño de Deportes Martí como telón de fondo). Esas dimisiones son una forma de aceptación de que la guerra por el reacomodo mercantil del narcotráfico está siendo perdida por una de las partes en puja, la gubernamental. Santiago Vasconcelos forjó a lo largo de más de una década las credenciales suficientes para que las autoridades gringas relacionadas con la supuesta lucha contra las drogas le tuvieran una gran confianza y, por tanto, le consideraran un “aliado excepcional”. Deferencia parecida le mantienen los segmentos directivos del Ejército Mexicano. Tanto el procurador, Eduardo Medina Mora, como el secretario federal de seguridad pública, Genaro García Luna, deberán mostrar nuevas cartas en su juego de guerras internas (el pleito es fuerte entre ellos: cada parte administrativa defiende a determinado bando y ataca al que es cliente del otro), mientras el país vive sumido en sangre y terror, ante los cuales el Estado, como garante de paz y seguridad sociales, ha desaparecido o se mantiene como facciosa fuerza beligerante.

En otros pantanos, los de la legalidad y la moralidad perredistas, se produjo una declinación más. La presidenta de la Comisión Nacional de Garantías, Ernestina Godoy, ha dejado su misión para no convalidar, dice, las maniobras con que los otros dos miembros de ese órgano estarían en vías de ayudar a Jesús Ortega, en un episodio más de la farragosa noveleta de equívocos tragicómicos en que se ha convertido la pretensión perredista de tener un nuevo presidente de su comité nacional. No hay ni a quien irle: conformadas como han sido siempre casi todas las instancias del perredismo a partir de “cuotas”, los funcionarios así designados actúan a partir de los intereses y las consignas de quienes les colocaron en los cargos (hay excepciones, desde luego, en las que destacan positivamente los nombres de personajes que están por encima de las presiones de las “corrientes”). La señora Godoy ha estado de parte de Alejandro Encinas y contra Ortega, así que la decisión anunciada ayer forma parte de la estrategia de combate al chuchismo, en un momento crucial en el que jurídicamente, con la ayuda de los aliados que tienen como contraprestación en ámbitos federales, los miembros de la Nueva Izquierda creen posiblemente quedarse con el membrete del PRD y excluir al encinismo lopezobradorista.

Por cierto, en Estados Unidos se está desarrollando una estrategia de ataque a Barak Obama que está emparentada con la que acá se desarrolló contra el tabasqueño que, como el virtual candidato presidencial demócrata, no pertenece a un segmento ideológico o político de izquierda avanzada, aunque sí representa una cuidadosa y progresiva opción de reformismo incluso necesario para la conservación de la estructura institucional de esos países. Así como en México hubo varios empresarios que inyectaron a sus trabajadores miedo ante las posibilidades de cambio que podrían darse con López Obrador (los negocios quebrarían o tendrían que hacer recortes de personal, y la gente perdería hasta lo que no tenía), en Estados Unidos la poderosa Wal Mart ha desarrollado –según información publicada en The Wall Street Journal– un cabildeo intenso para inducir a sus empleados a oponerse al aspirante que, según eso, propiciaría que hubiera sindicatos en esa trasnacional explotadora y profundamente violadora de derechos laborales. Además, los estrategas del republicano John McCain están desarrollando una campaña negativa contra Obama (en la que, entre otras cosas, le acusan de pretender ser un Mesías, aunque no tropical) que, según eso, le están ayudando a mejorar sus resultados en las encuestas de opinión. Ya sólo les faltará a los defensores del conservadurismo gringo encontrarle un cuñado especialista en cibernética a McCain (que antes se hubiera hecho del padrón electoral), contar con el apoyo de las instancias jurisdiccionales electorales y ser apoyados por Gordillos, gobernadores priístas del voto inútil, y mapaches tradicionales y computacionales, para que McCain pueda ser declarado ganador oficial –luego declarable espurio–, aunque sea por 0.56 por ciento de diferencia.

Astillas

Algunos botones de muestra de las reacciones a las cartas de críticos de esta columna y del movimiento social de izquierda, publicadas el viernes aquí: Raúl G. Enríquez, desde el Instituto de Química de la UNAM, dice que “todos tus lectores, de derecha o izquierda, tenemos el derecho de ser un poco estúpidos, pero no otorgues tantas ventajas a los de derecha cuando publicas sus ‘opiniones’”; Francisco Albarrán Escobar se manifestó en desacuerdo con estar “desperdiciando tiempo y espacio con ‘intervenciones ciudadanas’ que no aportan más que hígado y nada de cerebro. Son ‘críticos’ que critican a los críticos que critican a los que están tronando al país con sus negocios sexenales”; la pareja de jubilados Figarola Sainz, que antes vivía en Mexicali y ahora está en Puerto Peñasco, considera que “duro debe ser lidiar con todo tipo de correo, pero sobre todo el de estos españoles empanizados”, aunque frente a ellos “estamos los lectores que apreciamos el que no se alquile la pluma periodística (como sucede con muchos otros)”; y el propio Fernando Álvarez L., director técnico de Constructora Fasa, ya no se regodeó de lo publicado aquí, como decía que le sucedía en el correo que días atrás fue publicado, sino que ahora preguntó: “Ya que lo hizo público, me gustaría saber porqué (sic) hizo mención especial de que mi abuelo fue de origen asturiano, ¿es una inferencia a que somos parte del paranoico e histérico desembarco económico español?”… ¡Hasta mañana, con la exigencia de más fondos públicos para la atención de enfermos de sida y menores costos en las medicinas para su tratamiento!
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

Supermenso. de Velasco( Wybo la encontró en la página de Cintia)

lunes, 4 de agosto de 2008

¿A dónde vamos?

La Jornada
Pablo González Casanova
Un poco de historia de la actualidad se hace necesaria. La grave situación del país implica detenerse a pensar en medio de la batalla por el petróleo... En la época de Díaz Ordaz ya empezaron las políticas financieras neoliberales. Sus primeras víctimas fueron los profesionistas y las universidades. Recuérdese el mo- vimiento médico del 66, y el movimiento estudiantil del 68. Una de sus causas fue la falta creciente de recursos para fines sociales; otra, la crisis del autoritarismo generalizado que escondía tanta hipocresía y violencia. Los movimientos tuvieron también como origen el nuevo planteamiento de una sociedad mejor, frente a las corrientes cada vez más deterioradas del nacionalismo revolucionario, de la socialdemocracia acomodaticia y del socialismo burocrático y sus conocimientos oficiales.
Las políticas neoliberales continuaron avanzando. Los obstáculos que enfrentaron fueron efímeros y poco consistentes. De 1970 a 1976 se inició un endeudamiento externo creciente que llevaría a la nueva dependencia del Estado. De 1976 a 1982 aumentaron los ataques de las grandes empresas a los funcionarios públicos calificados de populistas, en quienes destacaron sus contradicciones. La frivolidad del discurso oficial se hizo evidente en ese sexenio y la nacionalización de la banca sólo echó fuego a la hoguera.
La cólera de los afectados en sus grandes intereses, lejos de amainar, se hizo terminante. Si hasta entonces el gobierno se veía obligado a obedecer el perfil que los empresarios le trazaban para la designación del secretario de Hacienda, desde 1982 los tomó muy en cuenta para la elección de un candidato a la Presidencia de la República "políticamente correcto" que reiniciara el proceso de privatización de la nación entera, empezando por devolver la banca a sus antiguos propietarios. Éstos, a poco de comprarla, la vendieron a los grandes bancos de Estados Unidos y Europa.
Así, por etapas bien calculadas, según la correlación de fuerzas, empezó el paso de mando del PRI al PAN, y de un sistema en que predominaba el partido del Estado (el partido como la institución electoral del Estado) a un sistema político con "partidos de Estado", cuya gama ideológica se enriqueció desde el ingreso del Partido Comunista con genuinos intentos por sus militantes para fortalecer la "vía pacífica", intentos que pronto terminaron con muchos de ellos asesinados y otros, tal vez más numerosos, cooptados. Por supuesto subsistieron algunos ex comunistas respetables.
En las mismas décadas de los 70, la eliminación y la cooptación pusieron también en crisis a las guerrillas de presión social y negociación social, como la de Genaro Vázquez, quien fue asesinado al no transformar la negociación social en negociación personal. Después de los años 60, en los movimientos rebeldes armados proliferó la idea de una revolución del nuevo tipo, que desde los años 60 luchaba por la toma del poder como objetivo estratégico. En todo caso, los sucesivos gobiernos priístas, mediante la represión y la cooptación, habían controlado y siguieron controlando las "insurrecciones" de mineros, ferrocarrileros, trabajadores de la construcción... al mismo tiempo que fortalecían el sindicalismo oficial y rehacían las políticas sociales, culturales, económicas y financieras que, entre incontables dificultades, contradicciones y debilitamientos trataban de mantener como política de un Estado social y nacional cuyas fuerzas e integrantes se aburguesaban cada vez más, no sólo en el terreno económico-social, sino en el terreno ideológico, político y militar.
La crisis del "Estado social" comprendió incluso a muchos de los grupos opositores más radicales, y derivó en el florecimiento de un conformismo jocoso y costoso, de una negociación lucrativa y entreguista, de un escepticismo racionalizador y un cinismo retador y prepotente. Una nueva cultura individualista, "realista, corpo- rativa", se extendió por todas partes, en un proceso de "percolación", parecido al de las pandemias que pasan de mostrar síntomas aislados a extenderse en regiones enteras del organismo enfermo, quedando inmunes sólo unos cuantos grupos e individuos.
Posponer el diluvio
La historia de hoy puede resumirse en la de una ocupación integral del Estado y la nación. La privatización es el nuevo nombre de la ocupación. Con la creciente deuda externa las grandes empresas consolidaron el triunfo que habían alcanzado al impedir la reforma fiscal que las afectaba; el gobierno en turno logró mantener ciertas políticas sociales que aseguraban su estabilidad. Se fue acostumbrando a una lógica política de "posponer el diluvio". Hizo concesiones a futuro con tal de resolver problemas inmediatos. La deuda externa no dejó de incrementarse. Con ella, los acreedores lograron influir más y más en el presupuesto de ingresos y egresos del país. Todo se hizo como si estuviera premeditado. Entre negociaciones de cúpula, los prestamistas pedían un poco menos de lo que pedirían después.
Con la pérdida de la política económica no sólo vino una merma del poder del presidente y el Congreso, sino la pérdida de autonomía del gobierno en la política monetaria: el Banco Central pasó a ser dirigido por un funcionario que desde entonces es designado por el Banco Mundial, por supuesto en formas mediadas y encubiertas.
La posibilidad de apoyar a los exportadores con devaluaciones de la moneda, o la de apoyar a los patrones con disminuciones al salario real, mediante la congelación de salarios y aumento de los precios, ya sólo fue un privilegio de las grandes fuerzas financieras y patronales y monopólicas predominantemente extranjeras.
La ocupación como privatización fue legitimada por los economistas neoliberales que pretendían representar "la última palabra de la ciencia", costumbre que les es característica desde Adam Smith y que ellos cultivan, aunque sin la misma franqueza, pues no dicen, como aquél, que la liberalización de los mercados favorece siempre a los países más industrializados y poderosos en detrimento de los más débiles, y a las empresas más fuertes a costa de las más débiles.
La ocupación integral no descuidó el terreno militar: incrementó la formación de cuadros en las escuelas del imperio e "internalizó" un nuevo concepto de la guerra en que el militar deje de sentirse defensor de la patria frente a los enemigos extranjeros, y se prepare para luchar contra su propio pueblo y contra los grupos criminalizados por el gobierno en turno, preparación que lo lleva a participar hoy en la guerra de competencia por el narcotráfico, y a intimidar, acosar y vejar a pueblos indios potencialmente despojables y desechables, que ocupan territorios ricos en recursos naturales de los que las compañías sueñan con apoderarse.
En el campo de la educación y la cultura, la ocupación tuvo importantes triunfos en la enseñanza primaria y secundaria, con reformas a los planes de estudio que con el pretexto de dar más importancia a las ciencias no enseñan ni las ciencias ni las humanidades, y hacen olvidar la historia de México y el mundo. El manejo del presupuesto de egresos tendió a disminuir los recursos humanos para la formación de técnicos de alto nivel en la agricultura, los energéticos, las comunicaciones y transportes, la industria y los servicios. Después trató de privatizar del todo a la educación superior y se enfrentó a una heroica resistencia que encabezaron los estudiantes de la UNAM hasta detener el golpe. No por eso cejaron los privatizadores. Sus "expertos" de Estados Unidos y Europa siguieron proponiendo como lo más moderno una educación de pocos, para pocos y con pocos, la más "funcional" según ellos, y sí lo era para el país que tenían en mientes, un país carente de mercado de trabajo para los egresados de las escuelas profesionales –médicos, ingenieros agrícolas, petroleros y civiles, economistas, abogados, etcétera– en un país al que pensaban quitarle y le estaban quitando y debilitando su seguridad social, sus empresas públicas, sus actividades culturales para los pueblos.
La demanda de privatización y de educación elitista no quería sólo ajustar la oferta a la demanda de empleos "innecesarios". También buscaba la clausura institucional de la universidad mexicana –y latinoamericana– esa casa que difunde la razón, el derecho, la historia, el pensamiento crítico, es decir, todo aquello que causa terror a quienes no tienen la razón ni el derecho y que recientemente han calificado a la universidad de vivero de terroristas.
La ocupación integral neoliberal de los centros educativos logró de todos modos obtener importantes triunfos. Hoy se encuentran sin universidad y sin empleo una inmensa cantidad de jóvenes, al tiempo que baja la escolarización y suben los niveles de analfabetismo e ignorancia.
Se trata de una eficiente política para el subdesarrollo por la que sus artífices son "evaluados" como sobresalientes.
En las luchas por la cultura, la ocupación neoliberal logró un triunfo increíble cuando el Poder Legislativo privatizó las funciones públicas de la televisión y de los medios de comunicación de masas, lo que permitió a los ocupantes quedarse con la política de los "conocimientos prohibidos". Del "lenguaje políticamente correcto" y de una "realidad virtual" unánimemente difundida como imperante espejismo de oasis sin agua, y de un México feliz habitado por débiles mentales y gobernado por personas realmente serias y respetables que son objeto de infundios lanzados por ambiciosos corrompidos –como los de "La consulta"– y por alborotadores que arman escándalos en lugar de ponerse a trabajar.
La ocupación integral también logró combinar la cultura autoritaria y corrompida de las oligarquías republicanas con la cada vez más influyente de los encomenderos y de las oligarquías mentalmente colonizadas por la España de Carlos V y por la "anglo" neoconservadora, que maltratan el idioma español queriéndolo hablar como los españoles o como si fueran estadunidenses.
En el terreno de la política y la sociedad, de las finanzas y la economía, la ocupación neoliberal logró privatizar al Estado mismo a niveles sin precedente. En México, como en otros países del mundo, se impuso la cultura del "mentiroso en palacio", y de "la hipócrita Albión", expresadas por los nuevos "señoritos" posfranquistas y por los voceros de Washington, las mafias de Wall Street y los rancheros de Texas o California.
A esas herencias enajenadas se añadió la cultura de la trampa de los caciques nacionales, blancos y mestizos, que se juntó a la cultura de la trampa de los gángsters electorales de Florida, y de otros estados del "vecino país del norte". La representación de la "representación democrática" puso en escena falsas discusiones legislativas que pretenden deliberar con toda libertad un proyecto que aprueban en lo fundamental, por el que venden su voto u obedecen a la superioridad.
La ocupación más fondo se da en la separación creciente entre "el México formal" y "el México real" con métodos inusualmente legitimados de violar las formas en el momento mismo de aplicarlas. Así ha aparecido un nuevo tipo de golpes de Estado que ocurren a la hora de las elecciones y no después, o el asesinato de numerosos periodistas combinado con el respeto de la libertad de crítica y expresión, o las reformas de hecho a la Constitución sin que se hayan reformado los preceptos correspondientes (por ejemplo a Petróleos Mexicanos), combinaciones difíciles de explicar hasta para muchos "entendidos", cuando no se advierte que las leyes no se usan para regular, sino para legitimar o criminalizar.
La ocupación privatizadora ha logrado separar como nunca a "la clase política" de sus "bases sociales" con lo que debilita a aquélla y éstas, y deja que todas se desmoralicen en medio de una crisis moral e ideológica insuperable mientras sus víctimas no piensen construir otro mundo alternativo y las organizaciones necesarias para alcanzarlo. Mientras tanto, la manera en que "la clase política" (o una parte de ella) entiende "lo político" consiste en someterse más y más a los ocupantes con una opción: el servilismo o el arreglo en "lo oscurito".
Ciertamente en todo este terreno la responsabilidad de las fuerzas independientes o alternativas es muy grande y difícil de asumir, pues enfrentan una separación estructural entre los pueblos y trabajadores pobres, no organizados ni con derecho a organizarse y negociar (por un lado), y los trabajadores que gozan más o menos de esos derechos, aunque las organizaciones y negociaciones sean en circunstancias cada vez más adversas, dadas las políticas neoliberales que amplían el campo de "lo no negociable".
La separación social, cultural, política e ideológica entre los pueblos y trabajadores excluidos y los organizados plantea la necesidad de tender puentes, sobre todo en las luchas cruciales por objetivos que son a la vez inmediatos y de largo plazo.
El respeto a la autonomía de quienes juntos den una misma batalla será tan necesario como la conjunción de sus fuerzas. En la unión por metas concretas con autonomía de los participantes se encuentra el último recurso de que dispone México para no entrar en una situación caótica en que a la ocupación del país mediante la privatización de sus bienes y recursos se añada la privatización mediante la intervención militar de "la comunidad internacional" encabezada por Estados Unidos.
La ocupación privatizadora y neoliberal de México ya es colosal. Además del dominio de la política crediticia y monetaria, de las finanzas públicas y de los medios de comunicación de masas, el proceso de ocupación integral abarca la privatización de correos, carreteras, puertos y aeropuertos, líneas aéreas y comunicaciones telefónicas, grandes diarios y fuentes de información, tierras fronterizas y playas, y territorios en que reinan las compañías herederas de Mamita Unay.
El nuevo tipo de megaempresas dispone en cada una, de toda la cadena que le permite dominar a los mercados. Cada una posee sus propias fuentes de financiamiento, de tecnología y producción, de comunicación, de transporte y almacenamiento, de distribución al mayoreo y al menudeo, de insumo y seguridad, todo a cargo de sus sucursales, de pequeñas y medianas empresas subcontratadas, y de tendajones y vendedores ambulantes.
Es más, al refuncionalizar a los estados y a los sistemas políticos, las megaempresas logran convenios y contratos, concesiones, exenciones, difericiones y cancelaciones de pagos billonarios, así como leyes, decretos y acuerdos que les son altamente favorables.
Desde el TLC hasta hoy, las megaempresas se han ido apoderando de más y más territorios y tierras, y de los mercados nacionales y regionales de todo el país. México depende de las megaempresas y sus gobiernos, entre los cuales está incluido cada vez más "el nuestro". Hoy dominan el mercado del dinero, del crédito, de los granos y de la fuerza de trabajo.
Conocedoras de sus triunfos, las megaempresas y los complejos militares empresariales están conscientes también del creciente descontento que generan entre desempleados, desplazados y los despojados de tierras y trabajo, educación y seguridad, y hasta de medicinas y alimentos.
Las megaempresas tienen una clara idea de los peligros que las amenazan en el futuro inmediato y están preparadas para enfrentarlos. Ya pueden sus voceros anunciar que México será la cuarta potencia mundial en pocos años –como afirmó Calderón recientemente– o que "el peligro de la crisis está bajo control", y otras linduras; pero a las predicciones y "simulaciones de futuros" de los expertos neoliberales mexicanos se añade una predicción real, concreta: un muro gigantesco que separa a todo México de Estados Unidos y Canadá.
El inmenso muro da clara idea del futuro que nos aguarda de continuar el camino que hemos seguido en los pasados 30 años. Sin querer, "Norteamérica" nos amenaza y nos junta con América Latina e Indoamérica, con sus pueblos y trabajadores. Con su Gran Muro como señal que hasta los ciegos ven, nos invita a no caer en el grave error de una Palestina invadida y un terrorismo de la resistencia, sino a fortalecer la estrategia de organización y lucha pacífica que la inmensa mayoría del pueblo y los trabajadores de México insistentemente buscan, y que los propios grupos de defensa armada de las poblaciones están de acuerdo en sostener en todo lo que se pueda y mientras se pueda, incluyendo siempre en su más profunda cultura rebelde el rechazo a los actos terroristas como actos crueles que hieren y matan a personas inocentes.
Organizar y concientizar en cambio a la inmensa mayoría de la población con redes presenciales y a distancia que defiendan sus intereses inmediatos y pongan las bases de un mundo necesario y posible es el camino de la solución para que construyamos con otros "condenados de la Tierra", "otra democracia, otra liberación y otro socialismo", todos dentro del pluralismo ideológico y religioso con espacios laicos que ya hemos hecho nuestros, y teniendo como fuerza principal de apoyo y decisión a los "pobres de la Tierra".
Hoy todo voto contra cualquier proyecto de privatización del petróleo de PRI y PAN o sus derivados será un voto por el camino menos doloroso de la historia de México. Es posible que de triunfar el no, Estados Unidos y sus aliados europeos pretendan quitarnos el petróleo, y lo que no han ocupado aún, quieran quitárnoslo con una de esas guerras "humanitarias" que organizan en sus luchas depredadoras por la libertad de mercados y la democracia que no practican, y contra el terrorismo en que son expertos.
A los intervencionistas habremos de contestarles con el presidente católico Benito Juárez: "Que los enemigos nos venzan y nos roben, si tal es nuestro destino: pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándoles voluntariamente lo que nos exigen por la fuerza". Y después recordaremos a los poetas que dijeron: "Hay en los hombres un infatigable depósito de energía moral, que les permite ser incesantemente rebeldes". O lo que nos dijeron algunos zapatistas: "Para resistir, luchar y crear se necesitan tres cosas: perder el miedo, tener esperanza y hacer fiesta. Y todo sin perder la dignidad y la firmeza".

domingo, 3 de agosto de 2008

VIDEO LA RUPTURA QUE VIENE

http://www.youtube.com/watch?v=QwuPvlSgZg0

EL PETRÓLEO Y LOS EMBAUCADORES

Luis Linares Zapata, secretario de Desarrollo Económico y Ecología del gobierno legítimo de México
(publicado en La Jornada el 30 de julio de 2008)
Cuando la contrarreforma petrolera del señor Calderón se había convertido en una piltrafa, a pesar de sus disfraces redentoristas, le llegó un salvavidas priísta con el mismo espíritu entreguista, pero con antifaces más grandes. La iniciativa pergeñada por la facción dominante de la elite del PRI coincide, punto por punto, en las pretensiones básicas de privatizar la industria petrolera y trasladarla al extranjero. No hay más alternativa para la derecha política nacional que sucumbir ante sus ambiciones y debilidades. Tampoco resisten las tentaciones de controlar las dádivas frente a los necesitados, patrocinar los acomodos de fuerzas en conflicto, manejar los pequeños o grandes favores y coronar sus afanes de hacer negocios.
¿Por qué la propuesta del priismo coincide en lo básico con la del señor Calderón? Porque ambas parten de un supuesto idéntico: aumentar la extracción de crudo para venderlo de inmediato. Diseñan sus acciones a partir de perseguir una plataforma sobrada para surtir al hambriento vecino del norte y recabar los enormes montos de divisas que requiere la hacienda pública para mantener los privilegios de siempre. De esta simpática y fácil manera los aspirantes a retornar al poder se granjean las simpatías de los centros de poder externo y de los inversionistas internos. Una carambola adecuada para montar sobre ella la búsqueda del Ejecutivo federal en 2012. Y, de paso, hacer de lado al panismo que, por ahora, ocupa puestos de relevancia burocrática sin saber qué hacer con ellos, fuera de manosearlos como botín.
Pero la semejanza entre las iniciativas del PAN y el PRI no se detiene en esa solitaria identidad. Semejanza que, por lo demás, sería suficiente para incitar una férrea oposición de aquellos, cada vez más numerosos mexicanos patriotas, que se rehúsan a mal emplear las muchas o pocas reservas que les quedan. Las dos facciones de la derecha han decidido, de inmediato, ir por el tesorito de las aguas profundas sin titubeos ni dilaciones. Dos mil pozos a 150 millones cada uno dan una idea aproximada de la enorme suma de contratos a otorgar (300 mil millones de dólares).
Las alianzas estratégicas que sobó el señor Calderón como panacea ya no les parecen adecuadas a los priístas. Pero, como aquéllos, tampoco apuestan por iniciar el intenso y bien fondeado programa de investigación para dotar a Pemex de la capacidad organizativa y tecnológica requerida para una aventura a esas profundidades. Urge, a la coalición formada de antemano, invertir en la exploración a marchas forzadas.
Las trasnacionales se frotan las manos en espera de unos tontos que les eviten tan elevadas erogaciones para hacerse de un tesorito que calculan, según datos de la inquieta señora Kessel, en 20 mmdb de crudo equivalente. A precios actuales de 100 dólares el barril alcanzaría la astronómica cifra de dos billones de dólares. Así, en ambas iniciativas se contempla contratar, con similares ordenamientos, a distintas empresas externas para la perforación y extracción de crudos, no sólo en tan atractivas aguas, hasta hoy casi inexploradas, sino en todo el demás territorio del país.
Pero la parte medular viene a continuación en la retorcida iniciativa: las "empresas espejo", una pulverización tan innecesaria como cara. Es aquí donde se revelan sus intenciones privatizadoras y las grandes oportunidades de negocios para aquellos atrevidos que puedan concitar aliados con masivos capitales disponibles (léase gobernadores y demás).
El proceso se inicia al formar las empresas, desconcentradas de Pemex, con cien por ciento de capital público. Ése es el señuelo tras del cual se han ido varios legisladores perredistas que defienden con ardor la iniciativa priísta, acordada, por lo demás, desde hace ya mucho tiempo con el gobierno y los grupos de presión. En efecto, esas empresas, totalmente controladas por el Consejo de Administración de Pemex (CAP), podrán contratar con particulares, por ejemplo, la construcción de una refinería para, después, celebrar otro contrato de servicios para la refinación. En realidad sería una efectiva operación de maquila, tal como la propuso el señor Calderón. Pero esta nueva intentona no se detiene ahí, va más allá, mucho más allá que la adelantada hace unos meses.
El CAP podrá, si se aprueban las reformas del priismo a la ley que normaría a la paraestatal, proceder a desincorporar (es decir, vender o privatizar) esas "empresas espejo" de marras. De esa grotesca manera piensan engatusar los priístas a la sociedad. Afortunadamente, después de tanto debatir pormenores, la parte enterada de la población ya no se traga los afeites de los embaucadores. Lo mismo ocurriría con los ductos, la petroquímica básica, el almacenamiento y la distribución de petrolíferos o petroquímicos.
Ante tal atropello a la inteligencia, y a los intereses nacionales, la oposición real a la entrega de la industria petrolera debe levantar su voz y poner en marcha toda su fuerza, que no es poca, y que ahora está tan decidida como organizada. No es posible cohabitar, conciliar, negociar con semejantes intentos de atropello voraz. Las pretensiones para entregar de encubierto modo la industria petrolera no pueden encontrar un solitario punto de apoyo entre aquellos que desean conservar, en poder del Estado y como mandata la Constitución, el gran pivote de la industrialización y el desarrollo de México. Poco importa que la renovada contrarreforma anuncie transparentar contratos ya firmados o un fondo para la transición energética. Éste no pasa de ser otro distractor que, sin tapujos, pone en manos de los ávidos negociantes (de fuera y dentro) y sus parásitos internos teñidos de verde, las llamadas fuentes alternativas o renovables, todo un filón de oportunidades adicionales.
Por último, habrá que enfocar ahora una estrategia difusiva para tocar a los priístas de base. Ésos que por tradición y posturas personales no están dispuestos a dejarse embaucar en la intentona de entregar el petróleo y la industria energética completa al capital monopólico nacional y, menos aún, a las trasnacionales que tan unidas están con la derecha política. El priismo tiene una sólida base de millones de simpatizantes que no estarán de acuerdo con lo que sus elites traman. Una propuesta nacionalista los podrá atraer, qué duda cabe.