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lunes, 25 de mayo de 2009

Una crisis sobre la que ya teníamos

 
Antonio Gershenson
 

El domingo 3 de mayo, leyendo artículos publicados fuera del país, me encontré con algunos datos que creo que debemos tomar muy en cuenta, para entender algo el soberano relajo que se ha generado con las declaraciones oficiales y extraoficiales, cambiantes y no precisamente muy congruentes entre sí.

Ese día nos informan que en la isla californiana de Santa Catalina, en el centro turístico Avalon, había un gran movimiento. Los cruceros que antes tenían como destino a sitios de México, ahora llegarían a Avalon, en vez de el México plagado de influenza. Después de una reducción de la actividad económica por la crisis, ese sitio estaba en el mayo más lucrativo de que se tiene memoria.
Pero, nos preguntamos, ¿acaso no fue en California donde empezó la plaga, en Estados Unidos, país que tenía el segundo lugar en infectados posibles y probados después de México, y ahora tiene el primero?
El primer caso de esta influenza publicado hasta entonces en Estados Unidos fue el de un niño de 10 años en San Diego, el 16 de abril. La primera muerte por esta razón, que fue difundida, fue el de una señora de 39 años, trabajadora de censos, en Oaxaca, el 13 de abril. Hay un antecedente en México en La Gloria, Veracruz, desde el mes anterior, con 30 personas enfermas con síntomas parecidos a los de la A/H1N1. Un niño de cinco años de La Gloria estuvo enfermo desde la primera semana de abril, cuyo estado fue luego confirmado en un laboratorio en Canadá, y que es la primera víctima comprobada en laboratorio. El día de la gran alarma por parte del secretario de Salud fue el 23 de abril. Y del 27 de abril, en que se anunciaban más de 150 muertos, pasamos a una cantidad mínima el 5 de mayo; en lo inmediato se podía dar imagen de mejoría pero luego afectó aún más la credibilidad gubernamental.
En México fue haciéndose público que el año pasado hubo un fuerte subejercicio en el sector salud, y también en el primer trimestre de 2009, mientras que, en este último periodo, Seguridad Pública, Defensa y Marina ejercieron totalmente su presupuesto. Se ha dicho que el año pasado había un proyecto de desarrollo de vacunas que no se llevó a cabo porque Hacienda no entregó el presupuesto. En mucho, por lo que parece, la semiparálisis de buena parte del país obedeció a la ignorancia, o al silencio, del gobierno federal, durante varios días y al manejo público del problema.
Si el gobierno federal tomó en cuenta que la semiparálisis incidía sobre una crisis económica de por sí ya grave, pues lo tuvo bien calladito. No dijo nada de la crisis durante esos días. En enero–marzo, el producto interno bruto del país bajó 8.2 por ciento frente al mismo periodo del año anterior. Y el discurso oficial llegó a decir en mayo que ya tocamos fondo en la crisis y ya vamos de salida.
Esa crisis que medimos en enero–marzo incluye, según el Inegi, 2.3 millones de desempleados, digamos, totales. Pero lo que el Inegi exige para considerar a una persona como desempleada es aquella que no trabajó siquiera una hora durante la semana de referencia de la encuesta, pero manifestó su disposición por hacerlo e hizo alguna actividad por obtenerlo. Si se sale tantito y no cumple con algún requisito, ya es subempleada, y de esas hubo otros 3.4 millones. Además de ellos, nos informa que 12.1 millones de personas se encuentran laborando en la economía informal, o sea sin cobrar un salario sino con ingresos tipo propinas, reventa de objetos en la calle, etcétera. Hubo en el trimestre enero–marzo 405 mil nuevos desempleados totales. Y desde el principio del sexenio del empleo hasta marzo pasado, el número de desempleados totales pasó de 1.6 millones a los mencionados 2.3 millones. El aumento, de los puros desempleados totales, fue de aproximadamente 30 por ciento.
Sobre esto, ya en mayo de 2009, debemos agregar el efecto de la baja económica producida por la cantidad de fuentes de trabajo cerradas, la caída del turismo por el pésimo manejo del problema que presentaba a México como un país riesgo, el bajo ritmo de trabajo en centros que no habían sido cerrados, pues podemos imaginar hasta dónde va a llegar la información sobre el segundo trimestre, abril a junio de 2009. En especial, tendremos que ver, cuando se publique, hasta dónde va a llegar el número de desempleados en sus diversas categorías.
Sería muy sencillo decir que el agravamiento de la crisis es por la influenza. Acabamos de ver que incidieron en esto varias actitudes oficiales que ampliaron el efecto en la economía nacional de este proceso que se ha dado en torno a la epidemia.



martes, 1 de julio de 2008

La aritmética y la funcionaria (azul)

La secretaria de Energía no se lleva muy bien con los números. La vez pasada multiplicó los barriles de petróleo de las reservas en sólo dos semanas, entre una primera declaración y la segunda. Ahora, los días se encogen mágicamente.
En febrero se hablaba de que se aprobarían las propuestas del gobierno federal sobre el petróleo a más tardar el 22 de abril; se hablaba también de un término de dos semanas como plazo para aprobar las iniciativas "al vapor". Ahora, gracias a la secretaria, serían sólo cinco días, de modo que la consulta popular en el Distrito Federal del 27 de julio ya no tendría caso porque el 22 del mismo mes se empezaría el dictamen de las iniciativas. No importa que se sigan algunas formalidades en ambas cámaras: mandar el asunto a comisiones, considerar las nuevas propuestas, lo cual también está aprobado, luego enviarlas a plenaria, todo esto en el Senado, y discutir y votar; pero luego se repite todo este proceso en la Cámara de Diputados, a la que se turna una minuta del Senado, y todo ese proceso se repite. Posiblemente por eso se habló de dos semanas en abril. Pero ahora la funcionaria ignora todo esto y decide que en cinco días se resuelva todo, para que ya no tenga caso la consulta popular.
En primer lugar, con este tipo de declaraciones, diciendo lo que van a hacer las cámaras legislativas, la funcionaria del Poder Ejecutivo se está entrometiendo, ilegalmente, en las funciones del Poder Legislativo. Y, para información de la secretaria, tenemos un régimen de separación de poderes.
Ya en cuanto a la certeza de la "previsión", además de lo ya dicho debemos ir a otros niveles. El PRI no ha declarado exactamente qué va a hacer. Hay declaraciones en el sentido de que va a proponer cambios en las iniciativas. Esto, de consumarse, incidiría en esos plazos "a la olla exprés", ya no al vapor, de la secretaria. El FAP, la izquierda, va sobre una propuesta alternativa, que también incidirá en los plazos.
En otro plano, es público que en el foro del Senado ha habido impugnaciones mayoritarias a los diferentes aspectos de la iniciativa. En algunos casos, las impugnaciones fueron unánimes o casi. Y la proliferación de foros, debates y otros encuentros similares ya no sólo se da por cada vez más instituciones de educación superior, sino que se extiende a cada vez más estados. ¿Seguro que se va a poder ignorar en el Senado todo esto?
En otro plano más, la situación del país dista mucho de ser tranquila, se van apilando los problemas y los conflictos. Siguen subiendo los precios internacionales del petróleo. Sigue subiendo, con ellos, el precio promedio de la mezcla mexicana, que ya rebasó los 120 dólares. Esto implica que siguen subiendo los excedentes petroleros. Pero ya en el trimestre que terminó, el primero del año, el gobierno dijo que no hay excedentes, y dispuso de ese dinero como le dio la gana.
Los pretextos son muy poco convincentes. Que la gasolina en Estados Unidos está muy cara, que Pemex la compra allá para venderla acá más barata. Que siempre no. Y si fuera así, los subsidiados son los que, viviendo en Estados Unidos, cruzan la frontera mexicana para comprar la gasolina o el diesel más barato. Se podría vender sólo a coches o camiones con placa mexicana, o a choferes con credencial para votar o con licencia mexicana para manejar. Pero no se quiere hacer.
Mientras tanto, los estados o entidades en general, y los municipios, se quedan con muy pocos recursos, mientras que los precios y los costos suben. Y la gente, no se diga. Ante los problemas de los alimentos, en vez de apoyar la siembra y la cosecha mexicanas, se importan más granos y otros alimentos básicos, dejando más producción nacional fuera del mercado.
El llamado control de precios es ridículo. No se controlan alimentos básicos y saludables, sino refrescos, churritos y comida chatarra en general, además de productos de consumo marginal.
¿Acaso nada de esto tiene que ver con el destino de los proyectos de reforma petrolera? ¿Acaso los organismos que aglutinan las protestas y movilizaciones relacionadas no agregan al final de sus consignas las relacionadas con la defensa del petróleo, o de la soberanía nacional?
¿Qué es más ridículo, los 100 mil millones de barriles de reservas, o los cinco días para la aprobación en la olla exprés, después de los fracasos anteriores?
Antonio Gershenson 29jun 08